jueves, diciembre 02, 2004

Miguel Suzuki-Strogoff, cartero del emperador

"Japón es un país de cartas", dicen con cierto orgullo los japoneses. Y es que, a pesar de toda la tecnología punta y el (Dios lo bendiga, si existe) correo electrónico, el servicio postal ha sabido mantener su lugar (por no hablar de las abundantísimas sucursales de empresas de mensajería).

En año nuevo es preceptivo enviar una postal a las personas con las que mantienes (o quieres mantener) una buena relación. Como se trata de un número elevado que a veces supera las 300 postales o más, se suele hacer una misma postal impresa para todos. Pero ojo, las reglas de la cortesía hacen que debas escribir una frase diferente a cada uno de tu puño y letra o, al menos, firmar. (Como verán, la carta no dice absolutamente nada, solamente es un detalle).

Me resulta alucinante, ya que ni siquiera el Rey de España firma personalmente todos los títulos universitarios (que es parte de su trabajo y por el que, además, cobra), pero a las gentes de a pie se les exige cumplimentar esa labor. Además, hay que escribir las direcciones...

A las personas que han sufrido durante el año la muerte de un familiar cercano (padres, hermanos, cónyuge(s?) o hijos. Si se mueren los cuñados no pasa nada), no se les debe enviar felicitación de año nuevo, y ellos mismos te lo recuerdan. ¿Cómo?, enviándote una postal fúnebre. Así, estos días no hago más que recibir esquelas en el buzón, si eres estadístico puedes llegar a encontrarlo interesante, pero para los que no... Y aún no pudiendo decir que son buenas noticias, si que suponen un ahorro de tiempo y dinero para el remitente de postales de añonuevo.

Si por algún motivo no has podido "escribir" a todo el mundo, tienes una segunda oportunidad en febrero, cuando se escriben postales que yo clasificaría como climático-estacionales en las que se pone algo como "Este año hace mucho frío, espero que lo lleve usted bien". Por supuesto, con eso está todo dicho. No esperen preguntas sobre otros temas, y si reciben contestación, podrñan leer: "Este año hace mucho frío, espero que lo lleve usted bien".

A principios de verano se repite la jugada, con una ligera variación: "Este año hace mucho calor, espero que lo lleve usted bien". Y por supuesto, también cuenta con una segunda oportunidad a finales de verano, en la que se debe escribir: "Este año ha hecho mucho calor, espero que lo haya llevado usted bien".

También en otro tipo de ocasiones tales como bodas y/o mudanzas se envía una postal (con foto en el primer caso) para informar convenientemente de la nueva situación.

Por otra parte, también debemos considerar los regalitos preceptivos. Ahora que se acerca el fin de año, es el momento de agradecer los servicios que te han prestado los "superiores" (léase jefes, profesores, mecenas,... aunque no puedan volar) con un obsequio. Pocos días después, ya entrado el nuevo calendario, se les vuelve a hacer un regalo a las mismas personas para que "este año también sigan apoyándote". No hay nada como ser "superior", ya lo decía Nietzche.

No vayan a olvidarse de ti, a mediados de año (generalmente, julio) vuelve a presentarse la oportunidad de un nuevo regalo.

Así que ya saben, si quieren sorprender a sus amistades con alguna de nuestras bonitas costumbres niponas... Recuerden que no deben hacerlo en casa sin la supervisión de un adulto resposable.