domingo, diciembre 19, 2004

Midas y Hermidas, o la lluvia dorada

Tampoco hay aquí ríos de leche y miel, pero sí que se bebe oro. Para las ocasiones especiales (y el año nuevo es una de ellas) se suelen comprar ciertas botellas de sake o champán en cuyo interior tienen flotando virutillas de oro, cual lluvia dorada (no, no me refería a la otra lluvia dorada). Al servirlo hay que procurar que caiga oro en todos los vasos, y se supone que beberlo da buena suerte.

En la parte informativa de hoy, les diré que en Japón tienen su propia versión del "Mensaje navideño de su majestad el rey Don Juan Carlos" en la forma del "Mensaje de año nuevo del Emperador Aki-Hito". Como el emperador no puede opinar de ningún tema político o religioso, su intervención se limita a decir "Deseo a todos los japoneses un feliz año nuevo". Una buena medida para no tener que pagar a alguien para que escriba un nuevo discurso cada año.

Brindo con oro por ustedes.