viernes, diciembre 31, 2004

La prueba del algodón

Fin de año es una dura época para las amas de casa japonesas. No sólo se trata de cocinar el "osechi", el desayuno especial del día 1 del que ya les contaré algo en cuanto lo haya degustado, sino que, además, es la época en la que se hace la limpieza general de la casa. Ya saben, esos rincones difíciles que evitamos mirar el resto del año.

En occidente se hace la limpieza primaveral, con el buen tiempo, pero aquí es como un símbolo para empezar bien el año, de forma limpia y ordenada. Aunque conozco algún ejemplo que no ha cumplido la tradición durante varios años.

De momento, ayer nevó en Tokio y mi corazón de niño (el que llevo dentro del pecho, no el que tengo guardado en formol) se alegró. Ya les contaré si he sido capaz de tomarme las uvas, se las encargué a mi suegra, pero no sé si las habrá conseguido.

Feliz año a todos. Como díría Grant Morrison: a ver si este es el año en el que todos conseguimos lo que queremos, incluso el enemigo. Intenta recordar, sólo es un juego.