Una preocupación frecuente

Es una preocupación frecuente, 
que conduce irremediablemente 
a la más profunda depresión 
en personas de cualquier edad,
el pensar que uno es irrelevante para el mundo.
Pero estamos de enhorabuena,
porque esto ya se ha demostrado falso:
En el antártico
los pingüinos estercoleros te odian.

Y te odian en singular,
con nombre y apellidos.

Haciendo tres filas
muy juntitos
para combatir el frío en lo alto del acantilado,
con el flequillo al viento,
sus ojos entrecerrados siempre apuntan,
enfebrecidos,
hacia donde quiera que te halles,
otorgándote relevancia.

No pienses en enfrentarlos,
porque su determinación es tenaz.
Solo graves impedimentos 
de tipo orográfico y biológico
evitan que se presenten en tu puerta
y te den tu merecido.

Si te sientes poca cosa, no lo olvides:
los pingüinos estercoleros
siempre
están pensando en ti.


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