lunes, julio 26, 2004

Yo para ser feliz quiero un camión... o más



Si Loquillo fuera japonés se hubiera casado con una chica de Nagoya. Resulta que allí, tras celebrar una boda, lo tradicional y lo elegante es alquilar una flota de camiones (todo lo amplia que te permita el presupuesto), cargarla de armarios y cubrirla (esto es opcional) de una tela decorada a rayas rojas y blancas (los colores de las bodas, los de los funerales son blanco y negro, pero sin camión, creo. Pronto les contaré mi boda).

La gracia está en descargarlos delante de la casa de la nueva pareja para que todo el mundo los vea y se admiren de todo lo que tienen. Sin embargo, hecha la ley, hecha la trampa y hay empresas que alquilan los armarios especialmente para las bodas. Los enseñan y después los recogen y todos tan felices. ¿Soy el único al que le parece una gilipollez?
Por si esto fuera poco, hay un par de costumbres locales de Kyoto que me han parecido la mar de curiosas. Como a los japoneses no les gusta hablar claro, y menos discutir, en esos lugares hay un cierto tipo de señal que te avisa cuando estás de sobra o no eres bien recibido.
Cuando el anfitrión se cansa de tu presencia dice: "¿Le apetece un poco de ochazuke (arroz con algo por encima y bañado en té)?". Entonces todo el mundo sabe que debe decir que no, que ya se marcha. Es decir, una forma culta de echarte de casa. Mi abuela decía "Hale, vámonos a dormir que estos señores querrán marcharse a su casa", así que algo parecido hay / había en España.
Pero si te quieren hacer saber que no eres bien recibido en la casa o que salgas de allí lo antes posible, colocan cerca de la puerta una escoba puesta del revés, es decir, con el mango hacia abajo. Más vale salir deprisa no te vayan a barrer pa fuera.
Desagradables pero educados.

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