Una nueva excusa para seguir escribiendo en voz alta.
El tamaño sí que importa, señora
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Ya ven, los japoneses, además de miniaturizar, también hacen cosas grandes. Aquí un grano de uva del tamano de una pelota de ping pong y sin pepitas. El sabor era bastante bueno.
Cuando me los ofrecieron en japonés, pensé que se trataba de caramelos de caqui, la fruta; mas no, craso error, eran auténticos caramelos con sabor a ostra, el marisco, que es homófono en japonés. Vean el envoltorio, el dibujo es suficientemente esclarecedor. Tienen un sabor dulce, cual vulgar caramelo, y, de vez en cuando, aparece un regustillo a (¡ostras!) ostra. Al principio resulta extraño, y reconozco que no es para cualquier paladar, pero si uno persevera, puede acabar enganchando. Al fin y al cabo, el gusto es algo a educar e ir superando. Por lo visto, son típicos de Sendai. Si piensan acercarse por allí y les apetece probarlos, aquí tienen una foto de la bolsa para facilitarles la búsqueda. Buen provecho.
Me avisan de que el próximo domingo, día 20, se emitirá el capítulo sobre Japón de Dutifrí , en el que aparezco y del que ya les hablé . Los interesados pueden sintonizar Tele 5.
Les escaneo la entrevista que me hicieron para la revista gratuita dedicada al mundo latino Kyodai. Si viven en Japón, traten de hacerse con un ejemplar. No hará falta que les diga que las entrevistas, como los medicamentos, hay que tomárselas con cuidado.
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