sábado, mayo 28, 2005

Descubrimientos

Hace poco, un compañero de trabajo me vendió un tocadiscos con el que hemos podido volver a escuchar la amplia colección de vinilos que guardaba mi mujer; y no sólo eso, sino redescubrir el placer de los discos, ese tacto especial, la sensación de sujetarlos, casi como haciéndoles una caricia (aunque reconozco que su tamaño y la imposibilidad de elegir la pista son grandes desventajas). Vamos, que no vean ustedes cómo suena el Rydeen de la Yellow Magic Orchestra.

Además, tomándolo como excusa, hoy hemos entrado en la tienda de segunda mano que tenemos de camino a casa (un lugar interesantísimo en el que se vende loza usada a 100 yenes el kilo, cds a 100 yenes -10 por 800-, palos de golf, lavadoras y todo lo que se puedan imaginar). La oferta consistía en 10 vinilos por 500 yenes, y, sin rebuscar mucho, esto es lo que hemos comprado:

-Paul McCartney & Wings: London Town, Wings over America, Band on the run, Venus and mars y Wings at the speed of sound (algunos ya los tengo en cd, pero...)

-Simon and Garfunkel: Concert in Central Park y Bridge over troubled water

-Weather report 8:30

-Sheena and the Rokkets: Pinup baby blues

-The Crusaders: Rapsody and blues


Y por 1000 yenes, 5 laser disc de música japonesa que le hacían gracia a Shizuka (bueno, 4 y el de Lo que el viento se llevó).

Además, incluso tenían el Mediterráneo de Los Rebeldes (ya saben, Mediterráneo, Un español en Nueva York, etc.), The river de Bruce Springsteen, y muchos más. Así que cuando me ponga en serio a buscar espero encontrar (más) cosas interesantes.

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