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Mostrando las entradas etiquetadas como Pensamientos

No somos nada

Extraña sensación la de salir a la calle estos días. De dos años a esta parte parece que todos los conocidos de mi barrio (y por extensión, de Zaragoza entera) han desaparecido. Antes, caminar era una invitación al saludo contínuo, aunque sólo fuera un leve movimiento de cabeza, sustituído, en estos tiempos, por un repetido giro de izquierda a derecha en busca de algún rosto familiar. En los bares de copas también ha habido ya un relevo generacional, uno empieza a no encajar y esta vez no es por voluntad propia. No puedo declarar a todo el mundo culpable por no haberme esperado y haberse buscado una vida (ya saben, trabajo, pareja(s), mascota(s), una casa y todo lo demás también, que decía Calamaro), y menos habiendo hecho uno lo mismo (o, como poco, habiéndolo intentado). Sin dudad que se agradecen algunos cambios, las pequeñas mejoras en servicios y equipamiento urbano. Pero uno se alegra al ver que quedan algunas tiendas (viva Taj Mahal), familia y los amigos con los que mantienes e...

La calle de Sísifo

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Mi amigo Sísifo, perseverante como él solo, siempre sube por las escaleras del centro con la cabeza bien alta, y acaba bajando hecho una bola por las cuestas de los lados. Ya le digo que se deje la piedra abajo, pero ni caso. Si es que...

Dos caras

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Aunque la etimología de persona es máscara, ya se sabe que hay que tener cuidado con la gente de dos caras. Higiene y sinceridad no siempre han ido de la mano, pero cada mañana me lavo enérgicamente con agua templada por si acaso; dicen que deshace bien el papel.

¡Viva perder!

Quiero pensar que no fue hace tantos años cuando se puso de moda en España un juego llamado Arruinado que seguro que todos ustedes recuerdan. Un juego de mesa financiero cuya novedad consitía precisamente en darle la vuelta al mítico Monopoly y jugar a destruir su propio imperio. Por un momento, dejábamos aparcado egoísmo y competitividad para escuchar a nuestro thanatos. Sin embargo, el fallo más grave también se encontraba allí. Una vez arruinado, uno se proclamaba ganador y se terminaba la partida, pero sin mostrar las consecuencias, y sin ningún tipo de contrapunto creativo. Ni bueno, ni malo, tal vez insulso. No hace mucho me comentaba un alumno el curioso sistema de premios que tienen los japoneses en torneos de golf y competiciones similares. Además del merecido primer premio, también recibe recompensa el jugador que queda en penúltimo puesto. Extraño consuelo. Pero, como toda moneda tiene dos caras, son estos dos agraciados los que tienen la obligac...

La espinaca de Popeye

Que me perdone Boilet por inspirarme en el título de una de sus obras, que fue lo que me hizo reflexionar sobre un tema absolutamente tangencial. En realidad, cuando no toma sus espinacas, Popeye es un tipo normal y corriente (si es que eso existe, claro). Igual de guapo, igual de simpático (o de feo y antipático...), su habilidad como marino y sus destrezas sociales no dependen de su consumo. Puede conducir su barco, su vida, y conquistar cierto grado nada despreciable de felicidad sin necesidad de superpoderes. La principal razón que le induce a la ingesta de tan, afortunadamente, nutritivo y sabroso vegetal (no vamos a hablar de espinacas negras) suele ser la incapacidad de Olivia, elemento externo, para defenderse de los émbates de Brutus. Olivia necesita ser rescatada y Popeye se ve obligado a fortalecerse artificialmente, a “adulterarse” (¿dónde acaba Popeye y empiezan las espinacas en ese momento?, ¿quién conduce a quién?) para subsanar los síntomas, una y otra ...

El espejo invisible

Como bien decía Alejandro Jodorowsky en La danza de la realidad en el capítulo del príncipe chino, lo único que puede ayudarnos a conocernos a nosotros mismos es ponernos frente a algo nuevo e inesperado. Esa falta de patrones de comportamiento, de reacciones aprendidas hace que, con nuestra mente en blanco, tengamos que actuar desde las entrañas de nuestro ¿verdadero? yo. Lo que necesariamente es un acto creativo y, por lo tanto, artístico, de mayor o menor calidad, según cada uno. Y es que resulta curioso ver como precisamente es en lo ajeno en lo que podemos reconocernos, en algo que no es nosotros, y cómo funciona también para conocer a los demás. Es un espejo invisible de reflejo perfecto porque siempre está limpio y que siempre nos dice quién es la más bella del reino. Busquen lo inesperado, siempre les va a encontrar.