Cuando me los ofrecieron en japonés, pensé que se trataba de caramelos de caqui, la fruta; mas no, craso error, eran auténticos caramelos con sabor a ostra, el marisco, que es homófono en japonés. Vean el envoltorio, el dibujo es suficientemente esclarecedor. Tienen un sabor dulce, cual vulgar caramelo, y, de vez en cuando, aparece un regustillo a (¡ostras!) ostra. Al principio resulta extraño, y reconozco que no es para cualquier paladar, pero si uno persevera, puede acabar enganchando. Al fin y al cabo, el gusto es algo a educar e ir superando. Por lo visto, son típicos de Sendai. Si piensan acercarse por allí y les apetece probarlos, aquí tienen una foto de la bolsa para facilitarles la búsqueda. Buen provecho.
Comentarios
Si duerme... no fume.
Lo dice un no fumador con la tapicería del coche "agujereada" por ceniza ajena.