Generaciones enteras de todo el mundo hemos crecido con Heidi , la serie del magnífico Hayao Miyazaki . Y ya que estamos en el año del perro , me parece apropiado arrojar algo de luz sobre el asunto y apartar, de una vez por todas, la densa niebla. Recuerdo que , no hace tantos años, mi amiga Laura quería llamar Lucas a su perro, mas tuvo que claudicar ante su hermano, a quien le sonaba raro, por ser considerado, hasta el momento, nombre exclusivo de persona. Y es que, en Japón, el perro del abuelo, la mascota con la que todos hemos soñado alguna vez, no se llama Niebla, sino Joseph , o sea, José. Gracias al sutil cambio de onomástica sufrido en la versión que llegó a nuestras pantallas el 90% de los padres españoles de la época se libró por los pelos de tener que oír repitiendo machaconamente a sus hijos "Papá, papá, tienes nombre de perro", y tal vez fuera esta la causa que motivó la decisión, o puede que resultara arriesgado, en la sociedad de aquel entonces, llamar a u...
Muchos de ustedes me han comentado que el hecho de que cada año sea capaz de felicitarles puntualmente el nuevo año con una ilustración de Jordi Pastor les provoca un sentimiento irrefrenable (llamémoslo envidia, por decir algo) que no les deja disfrutar de las festividades, por lo que, esta vez, en pos de su felicidad (mi único objetivo) he tenido a bien esperar a que hayan pasado los Reyes para publicarla. Así, la inercia de la alegría acumulada estos días les permitirá disfrutarla con una sonrisa. Espero que tengan un feliz año de la serpiente de madera (les recomiendo no elegir la versión de plástico, por más barata que les pueda parecer, porque no compensa). Cada cuál tiene su propia manera de celebrar, honrar y hacer suyas las virtudes del animal del zodiaco chino que representa el espíritu del año, y quiero invitarles a que no tengan vergüenza de poner en práctica la suya. Pueden aprovechar para mudar de piel y quitarse las arrugas y las callosidades; reptar po...
Cuando me los ofrecieron en japonés, pensé que se trataba de caramelos de caqui, la fruta; mas no, craso error, eran auténticos caramelos con sabor a ostra, el marisco, que es homófono en japonés. Vean el envoltorio, el dibujo es suficientemente esclarecedor. Tienen un sabor dulce, cual vulgar caramelo, y, de vez en cuando, aparece un regustillo a (¡ostras!) ostra. Al principio resulta extraño, y reconozco que no es para cualquier paladar, pero si uno persevera, puede acabar enganchando. Al fin y al cabo, el gusto es algo a educar e ir superando. Por lo visto, son típicos de Sendai. Si piensan acercarse por allí y les apetece probarlos, aquí tienen una foto de la bolsa para facilitarles la búsqueda. Buen provecho.
Comentarios
PD, por cierto, de que es el establecimiento?