domingo, agosto 01, 2004

Que digan misa...

Por lo que leo en los periódicos digitales, en España vuelve a haber polémica con los horarios de las tiendas. Una de las cosas buenas que tiene Japón es precisamente que todos los días tiene algo abierto. En España el domingo, y a veces el sábado, se hace insoportable, y sólo puedes elegir entre ir al fútbol, al bar (a ver el fúbol), al cine o a pasear; incluso los museos cierran.
Aquí, por norma general, todo está abierto siempre. Los grandes almacenes no cierran nunca y además están las "convenience stores" ("tiendas convenientes"), que abren las 24 horas del día y, donde por un poco más de dinero, puedes encontrar un poco de todo por si tienes una urgencia.
Sin ambargo, eso no significa que el pequeño comercio vaya a la ruina. Cada gremio o persona cierra el día que le apetece; mi verdulero cierra los domingos, pero la mayoría de las peluquerías cierran el martes. Y siguiendo con mi verdulero, todos los días antes de las siete de la tarde ya está en casa.
Con respecto a los peluqueros diré que los pobres llevan una vida bastante mala, ya que, por lo que me cuenta Shizuka, antes de abrir y después de cerrar practican cortes y tintes para perfeccionar su talento...
Yo no soy un comprador compulsivo, pero si estas tiendas abren, significa que la gente saldrá de casa y habrá un poco más de vidilla en la calle, además de los gritos de "¡Gooool!". Ventajas de vivir en un país fuera de la tradición judeo-cristiana.