lunes, agosto 23, 2004

Bienvenido Mr. Marshall

Lamentablemente, no vamos a hablar de buen cine ni del ilustre alumno de Enric Granados, sino de (otro tipo de) asuntos de altura, de altos vuelos... o, tal vez, de bajura y de bajos vuelos.
La semana pasada, un helicóptero de la base que tiene el ejército norteamericano en Okinawa se estrelló contra la pared de un edificio de una universidad de la zona que, afortunadamente, se encontraba vacío.
Sin embargo, por los acuerdos vigentes entre Japón y EE.UU., la policía japonesa no pudo acceder a la zona, ni participar en la investigación, ni puede juzgar a los pilotos; todo ello competencia del gobierno norteamericano.
El alcade de Okinawa, siempre muy crítico con el tema de la base, se entrevistó con miembros del gobierno para pedir una revisión del tratado entre los dos paises, para que, en caso de conflicto, puedan actuar las fuerzas japonesas. Mas me parece que no va a tener mucho éxito.
Por otra parte, desde hace tiempo hay un tratado para trasladar la base militar a otra zona de Okinawa, pero, de momento, no se ha movido nada.
El pájaro de hierro ha dejado de volar, esperemos que no haya puesto huevos. Y mientras tanto, por las calles de Okinawa, se oye una alegremelodía: "Americanooooos, os recibimos con alegríaaaa...", ¿o no?

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