lunes, junio 21, 2004

La sangre con letra sale

Acabo de leer en el periódico Yomiuri la calidad pedagógica de algunos institutos en Japón. Por lo visto, en Fukuoka, un profesor que pillo a un alumno dormido en clase tuvo la ocurrencia, no sólo de despertarlo, sino de llevárselo a la sala de profesores y facilitarle un papel y un cutter para que, como castigo, escribiese una redacción sobre su comportamiento ¡en sangre!

El alumno, que o bien era demasiado tonto, o bien no se había despertado del todo, o bien era demasiado japonés, lo hizo.

Al final, la historia acabó con una disculpa del insituto y del profesor hacia la familia, en vez de con la pena de cárcel e inhabilitación que hubiese sido adecuada.

Que en España daban miedo los alumnos, pero aquí dan miedo los profesores...