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Mostrando las entradas etiquetadas como Japoneses durmiendo

Brindando al Sol en plena noche

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"Gracias a la crisis ha disminuido el número de borrachos en Tokio", me comentaba un amigo la semana pasada. "Ahora se ven muchos menos", añadía. Sin embargo, lo que tenemos aquí es una crisis de juguete comparada con la del resto del mundo, y la figura del oficinista trajeado y alcoholizado siendo una parodia de sí mismo no está extinguida, ni mucho menos. Hace un par de días, al subir a la línea Chuo en la estación de Shinjuku tuve un avistamiento. Ahí estaba durmiendo la mona, sosteniendo a duras penas una lata de bebida alcohólica con la que había regado el suelo del vagón, otra de reserva en la bolsa de plástico (se ve que si no es coma etílico no vale) y una bandejita con trocitos de queso descansando en el asiento contiguo. Al abrir un ojo e intentar cambiar de postura, tiró el queso. Y aunque demostró que no le importaba comerse los trozos que habían caído al suelo (señores, el alcohol lo desinfecta todo, ya lo saben), es cierto que (¡con una so...

Si duermes, no conduzcas

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Tras uno de sus paseos, mi padre volvió a casa hace poco con esta foto de un mensajero en su tiempo de descanso. Foto: José Antonio Ibáñez Úbeda Dormir sentado en el bordillo de una gran avenida no parece muy seguro; y, encima, sin casco. No intenten hacerlo sin la supervisión de un adulto. De todas maneras, es mucho más elegante que este otro al que pillé en el tren hace tiempo .

Como un bendito

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Esta es la estampa que me he encontrado hoy al subir a la línea Yamanote en la estación de Shibuya. Un "vagón" dentro de otro, cual esperpéntica matriuska. Y es que no sólo se desparrama, sino que le hace flaco favor a su marca de ropa interior (y fíjense en la bolsa, que es donde lleva la realmente sucia). De todas maneras, casi era más interesante ver las caras de los japoneses, que pasaban de la sorpresa al gesto de asco, pero todo contenido, medio disimulando y escabulléndose sin que se notara mucho. La foto no es muy buena, no me atreví a más, no fuera a ser que tuviera el sueño ligero y un mal despertar (que es algo bastante frecuente). Sin embargo, en algo sí coincidimos ambos dos: Morfeo es el hombre de nuestros sueños.