jueves, septiembre 29, 2005

Amarillo es

Tokio parece un serio problema de sobrepoblación de cuervos. Más grave todavía si tenemos en cuenta el tamaño de los pájaros en cuestión, más del doble de los que se ven habitualmente en España. Incluso en algunas zonas, las hembras atacan durante la época de celo a las personas. Aunque, desde que en 2001 se comenzaran a adoptar medidas de control, el número de animales haya disminuido considerablemente, todavía no es suficiente.

La cantidad de basura producida en Tokio es ingente, así que nuestros simpáticos amigos tienen un variado y abundante menú donde elegir, lo que explica su desarrollo, que ríete tú de los complementos vitamínicos. Como cada desperdicio tiene su lugar diferente e incluso hay que pagar al ayuntamiento por tirar cierto tipo de objetos, las bolsas deben ser transparentes para evitar el fraude. Lo último en la guerra contra los cuervos es la bolsa de basura amarilla. Como si se trataran de Green Lanterns, este color es su anatema. El secreto está en que, a pesar de ser transparentes, los cuervos perciben el amarillo como opaco y permanecen indiferentes ante su comida, ya que no se percatan de su existencia.

El único problema que presenta es que el coste de fabricación es de unos 280 yenes por bolsa, frente a los 98 de las transparentes de toda la vida. Y ver también, por supuesto, lo que tardan los animalejos en descubrir el truco...