lunes, noviembre 01, 2004

Estupor y temblores

Los terremotos de la semana pasada han dejado Niigata hecha un desastre. No me refiero al Shinkansen descarrilado y a los edificios hundidos, sino al desastre humano que se vive ahora. Hay mucha gente que lo ha perdido todo y viven refugiados en polideportivos.
En la puerta de la estación, cada día hay una organización diferente pidiendo donativos para paliar los efectos en Niigata: los funcionarios del ayuntamiento, la asociación de jóvenes, etc.... También hay un sistema de donación telefónica automática. Si llamas al número indicado, la compañía de teléfonos destina una cantidad de dinero X a esa causa. Quiero decir, que luego te lo cobra en el recibo, pero que va directamente, sin bancos ni números de tarjeta. Rápido y anónimo.
Salió en los periódicos españoles, una madre y dos hijos fueron encontrados vivos dentro de su coche, tras llevar cerca de cuatro días sepultados por rocas y lodo. Al final, el único que sobrevivió fue uno de los niños, que se ha convertido en poco menos que el huérfano nacional. Afortunadamente, su padre y sus abuelos están bien. En la tele sale cada dos por tres, incluso dieron sus primeras palabras en el hospital donde decía qué le apetecía comer, y también el día en el que empezó a preguntar por su medre y su hermana.
Y si a la criatura le salvó la vida el coche, todo lo contrario pasó con una abuela. Con la casa destruída, no le quedó más remedio que irse a vivir al coche. Por lo visto, la mujer sólo salía para mingitar y acabó muriendo del síndrome de la clase turista.
Por otra parte, mi ciudad ha tenido el dudoso honor de salir en la tele. Digo esto porque ha sido en la versión japonesa de "Quién sabe dónde", hablando de un joven de 21 años que lleva un mes desaparecido. Seguiré informando.

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