lunes, febrero 28, 2005

Fernando

Mi nueva vida como profesor de español está llena de sorpresas. El otro día mismo, en una clase de nivel inicial, estábamos introduciendo la pregunta "¿De quién es...?" y hacíamos un ejercicio (enfocado a que usasen el demostrativo adecuado delante del nombre) en el que yo les dibujaba un objeto en la pizarra (verbigracia, un coche, un libro, unas gafas...) y lo acompañaba de un nombre de persona (Luis, Marcos, Pablo...), lo cuál devenía en: "¿De quién es este coche? Es de Marcos".

Hasta ahí, sin ningún problema. Mas feliz idea la mía cuando decidí "dibujar" unos caballos (en un estilo cercano al rupestre infantil, no llego a más) y adjudicárselos a Fernando. Nada más escribir el nombre, una de las alumnas repetía con entusiasmo "Oh, Fernando", moviendo la cabeza afirmativamente. Le pregunté si conocía a algún Fernando, mientras pensaba en los célebres Fernandos de la Historia de España (El católico, Fernán Gómez, Morientes, Esteso...), pero su nivel de español no le daba para entender la pregunta, y como es preferible no hablar japonés en clase y no desviarse de lo programado, contuve mi curiosidad y le insté a que volviésemos al ejercicio. Tanta emoción le despertaba el asunto, que no sólo se olvidó del demostrativo, sino que dijo llena de fe:

¿De quién son Fernandos?

Tentado estuve de responder "del caballo", pero no pude contener la risa a pesar de mis esfuerzos para no quedar mal. Pero bueno, ya saben aquello de "A Fernando regalado, no le mires el dentado".

1 comentario:

Alfredo Jimenez dijo...

Me encanto leer tu pagina. Me recordaste a mis colegas espanoles (bueno catalanes) con quienes tuve la fortuna de compartir un par de anios ensenando espanol en Seul.
Que sigas descubriendo mas sutilezas del oriente...
Alfredo (un mexicano ensenando espanol en el mundo)