sábado, septiembre 18, 2004

Te ha tocado la blanca

Curiosa expresión japonesa la de "tocarle a uno la flecha de plumas blancas". Antiguamente, (ya saben, en tiempos de los apostoles, cuando los hombres eran barbaros, se subían a los arboles y se comían los pajaros), en Japón se practicaban sacrificios humanos para satisfacer a los dioses. No se construía un puente sin depositar un humano sacrificado bajo tierra, etc. No sé si los arquitectos de puentes y caminos estarían tan bien vistos como ahora.


La cosa era que un arquero disparaba una flecha de plumas blancas sobre el pueblo, y de entre los habitantes de la casa en cuyo tejado se clavase tenía que elegirse a la víctima. Todo un honor, ya saben, morir por los dioses. A Cristo no le fue mal, pero a Isaac le fue mejor.


Saliéndome de lo extrictamente histórico, me atrevo a aventurar que el arquero sería el personaje más querido y homenajeado del pueblo, sobre todo cuanto mejor puntería tuviese.


Mas no teman, esta práctica religiosa ya se abandonó hace siglos. En los países civilizados ya no quedan religiones que practiquen los sacrificios humanos para satisfacer a los dioses. Actualmente, eso es competencia de los gobiernos y las grandes empresas para satisfacerse a sí mismos. Hay que alegrarse de las leyes que regulan los conflictos de intereses.


Así que la próxima vez que les toque la negra, alégrense. Les podía haber tocado la blanca y habría sido mucho peor.