lunes, mayo 14, 2007

Matarilerilerile

Ayer muy tempranito, cuando me dirigía para cumplir con mis obligaciones como acordeonista con Pascal, encontré en la calle la llave de casa de una de mis vecinas. No es que la reconociera, más quisiera yo, ya que era la primera vez que la veía, pero era una plaquita (como esas que llevan los militares estadounidenses) como la que abre la puerta de mi casa, con una pegatina en la que ponía la dirección (algo muy inteligente). Como no me daba tiempo a volver, pasar por comisaría (perder el tiempo) y no me pareció oportuno dejarla en lugar visible por si caía en manos de gente más amiga de lo ajeno que yo (que sólo robo corazones), me la quedé y a la vuelta (no había nadie en casa o no me quiso abrir), se la eché en el buzón. Raro que siendo una historia mía no se haya complicado el tema, pero mejor así, oigan. Además, ya tengo experiencia en perseguir niñas para devolverles sus llaves...

4 comentarios:

Anónimo dijo...

A que te refieres con plaquita?
Era el llavero o era la llave?
O es que en japon se suelen usar llaves raritas?
Por cierto muy bueno el blog

Anónimo dijo...

Ojo, te podrian haber acusado de ladron y meterte en un lio gordo.

Micko dijo...

Pues que la llave es una plaquita de metal perforada que se introduce en una ranura giratoria. Hacia la derecha abre, hacia la izquierda cierra.

Lo del lío gordo ya lo pensé, pero dejarla en la calle con la dirección escrita no me pareció propicio. Uno que no aprende...

durin dijo...

Hola!!

Yo creo que seguramente ese "pepito grillo" te aconsejó bien... Aunque estoy de acuerdo que te podrias haber encontrado en un lio importante si algun policia te hubiera encontrado con la llave y no hubieras podido dar un razonamiento bueno :) no tienes a la suerte tanto xD