domingo, enero 22, 2006

Oro blanco

Por primera vez en este invierno, ayer pudimos ver la nieve en Tokio. Cumpliendo todos los pronósticos meteorológicos, una capa de 6 centímetros de espesor recubría las calles de la provincia. La cosa no llegó a los extremos de la nevada del día 31 de diciembre de 2004, pero todo quedó como en esta foto tomada sobre las 4 de la tarde en Minami Shinjuku.




















Reconozco que es una molestia para andar, que llegas a casa hecho sopita con los zapatos inundados, que los trenes se retrasan y se llenan, aún más, de gente.... pero, ¿y lo bonito que es ver nevar, copo a copo, y poder contemplar todo blanco y olvidarse de la infinidad de cosas feas que hay debajo?




















Ya les dije que fui un niño sin nieve en su infancia (en Zaragoza no va a ser todo bueno...), así que aún disfruto como un loco, por ejemplo, con su crujido bajo los zapatos. Y más aún que lo haría con una buena batalla de nieve para la que me faltan enemigos, o construyendo un muñeco de nieve, a lo Spider Jerusalem, para lo que me faltan amigos.

Aquí les dejo una selección de románticas fotografías tomadas durante la jornada.















Una parejita pasea por Minami Shinjuku (sí, a eso de las 4).




















Otra parejita, algo más mecánica, se hace carantoñas a la puerta de casa.




















Y, para terminar, una rosa del jardín galanteando con su abrigo de nieve.

Hoy sólo quedan los restos de la nieve y la totalidad del frío de ayer. Fue breve, pero gracias por su visita.