miércoles, noviembre 30, 2005

Exprimiendo al inmigrante (pagar por volver)

Ayer tenté a la suerte y hoy ha vuelto a ocurrir. Bajo el eufemismo "Accidente en el que se ha visto envuelta una persona" se esconde, en la mayoría de los casos, un (intento de) suicidio. Varias líneas se han visto afectadas durante toda la mañana y el tren que me llevaba al centro ha sufrido 10 minutos de retraso. Aquí tienen el correspondiente papelito que he cogido especialmente para ustedes.















El motivo de mi viaje era conseguir un Permiso de reentrada en Japón, ya que vuelvo a España para fin de año, en la Oficina Central de Inmigración sita en Shinagawa. El dichoso permiso, una manera de robarle dinero al inmigrante por todo el morro, sirve para que no pierdas tu visado al salir de Japón y puedas volver a entrar sin necesidad de tramitarlo desde cero (lo que sería un grave problema). Algo así como pagar una mordida al gobierno para que te proteja de sí mismo, por lo que pudiera pasar.

Hay dos modalidades, la individual y la tarifa plana. Salir una vez del país cuesta 3000 yenes, pero si uno tiene planeados más viajes puede pagar 6000 yenes, lo que le permite hacerlo tantas veces como quiera durante el tiempo de visado que le quede. Como no va a ser mi caso, me he quedado con la primera opción. Al pagar me han dado un bonito sello (tamaño sello postal) que se han quedado en la ventanilla donde he tenido que entregar los documentos. Aquí les dejo la factura.















Y este es el documento (convenientemente borrados los números de serie y códigos de barras) que tengo que rellenar y entregar, mitad a la ida, mitad a la vuelta.









Más interesante es la parte de atrás. Duele comprobar que siguen planteando las preguntas de si llevas droga, bombas, etc. Yo me pregunto... ¿alguna vez en la historia habrá contestado que sí alguien que realmente lo lleve? También me parece fuera de lugar la pregunta sobre si has sido condenado judicialmente alguna vez.
















Esta tarde, cuando salgan a la calle y se crucen con un inmigrante, invítenlo a un café. Bébanselo juntos.

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