Es una preocupación frecuente, que conduce irremediablemente a la más profunda depresión en personas de cualquier edad, el pensar que uno es irrelevante para el mundo. Pero estamos de enhorabuena, porque esto ya se ha demostrado falso: En el antártico los pingüinos estercoleros te odian. Y te odian en singular, con nombre y apellidos. Haciendo tres filas muy juntitos para combatir el frío en lo alto del acantilado, con el flequillo al viento, sus ojos entrecerrados siempre apuntan, enfebrecidos, hacia donde quiera que te halles, otorgándote relevancia. No pienses en enfrentarlos, porque su determinación es tenaz. Solo graves impedimentos de tipo orográfico y biológico evitan que se presenten en tu puerta y te den tu merecido. Si te sientes poca cosa, no lo olvides: los pingüinos estercoleros siempre están pensando en ti.
Cuando me los ofrecieron en japonés, pensé que se trataba de caramelos de caqui, la fruta; mas no, craso error, eran auténticos caramelos con sabor a ostra, el marisco, que es homófono en japonés. Vean el envoltorio, el dibujo es suficientemente esclarecedor. Tienen un sabor dulce, cual vulgar caramelo, y, de vez en cuando, aparece un regustillo a (¡ostras!) ostra. Al principio resulta extraño, y reconozco que no es para cualquier paladar, pero si uno persevera, puede acabar enganchando. Al fin y al cabo, el gusto es algo a educar e ir superando. Por lo visto, son típicos de Sendai. Si piensan acercarse por allí y les apetece probarlos, aquí tienen una foto de la bolsa para facilitarles la búsqueda. Buen provecho.
De todos es sabido que Japón es uno de los paraísos de los cómics. Además de que el citado medio tiene la consideración que merece, es leído por todo el mundo (y me refiero desde los niños, de teta no, un poco más grandes, pero casí, hasta los señores trajeados y los abuelos, cada uno con sus obras, claro, no todos leen lo mismo).
Hay multitud de revistas que algunas personas compran para leer en el metro y luego las abandonan sin más, dejándolas al alcance del siguiente o del recolector profesional que luego las vende a mitad de precio en puestos "de viejo".
Aparte, está el formato "guía telefónica", que comparte tamaño y tipo de papel, aunque no contenidos. Más tarde, las series de calidad y/o éxito son recopiladas en tomos individuales para facilitar su almacenamiento. No se pueden guardar varias guías telefónicas mensuales... y el papel es muy malo.
Eso significa que todos los días, en el apartado de reciclaje de libros y revistas de la zona reservada a...
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