Una preocupación frecuente
Es una preocupación frecuente, que conduce irremediablemente a la más profunda depresión en personas de cualquier edad, el pensar que uno es irrelevante para el mundo. Pero estamos de enhorabuena, porque esto ya se ha demostrado falso: En el antártico los pingüinos estercoleros te odian. Y te odian en singular, con nombre y apellidos. Haciendo tres filas muy juntitos para combatir el frío en lo alto del acantilado, con el flequillo al viento, sus ojos entrecerrados siempre apuntan, enfebrecidos, hacia donde quiera que te halles, otorgándote relevancia. No pienses en enfrentarlos, porque su determinación es tenaz. Solo graves impedimentos de tipo orográfico y biológico evitan que se presenten en tu puerta y te den tu merecido. Si te sientes poca cosa, no lo olvides: los pingüinos estercoleros siempre están pensando en ti.
Comentarios
También puedes pensar que las ratas son palomas sin alas... es más triste.
Al fin y al cabo, no defeca sobre nadie, esa pobre infantería roedora.
Pienso elevar mis quejas a la editorial de Don Micky, (tan homofónico a usted, don Micko) que como buen roedor sabrá hincarle el diente a mis argumentos.
De todas formas, no sólo es que sean transmisoras de enfermedades, es que son un lastre economico.
¿Sabeis la de pasta q se gastan los ayuntamientos en limpieza de edificios y otro tipo de mobiliario urbano por la palomas?¿y en desratizaciones? ect...
De todas formas, detesto especialmente a las palomas, deberian exterminarlas a todas (estoy traumatizada por culpa de la carrera :( )