jueves, enero 17, 2008

Obras (son amores) II

Muchas veces les he hablado a los japoneses sobre el pasatiempo favorito de la mayoría de nuestros jubilados españoles (obviemos la petanca, el dominó y el guiñote), supervisar obras; y cada vez que lo cuento me miran con caras de incredulidad. Para que no piensen que siempre estoy de broma he traído pruebas fehacientes que me quiten el sambenito de que siempre estoy de broma.

Vean como, a pesar del frío reinante, se reúnen frente a las vallas.















Y no sólo observan, sino que de la misma manera que cada español es un entrenado de la Seleción en potencia, también se atreven a criticar. Un comentario verídico que oí fue: "Esas vigas están bien, pero el camino es demasiado estrecho".
















En Japón, donde no existe tanta curiosidad por las obras, las vallas vienen con ojos de buey incluídos de serie para permitir a los viandantes echar una ojeada y saciar ese instinto de curiosidad que tenemos todos. Sin embargo, en España uno ha de abrírselo con medios mucho más rudimentarios y enraizados, como si se rasgase las vestiduras.




















Y lo peor es que la vista no es muy buena...

4 comentarios:

Elena dijo...

Hola, te he visto referenciado en otro blog y como no me apetece ponerme aun a currar he entrado a cotillear. Todos los españoles que vivis en Japón me teneis podrida de envidia. Por cierto, voy de vez en cuando a Zaragoza y por lo que comentas más abajo me has dejado de piedra, para mi es un referente de constancia más allá de la gravitación terrestre, la gente de 60 años pueden señalar en un recorrido en coche los sitios donde tomaban el vermú, la academia donde se conocieron, la casa de sus padres, la panaderia donde compraban la merienda... alucinante. Eso es IMPOSIBLE en la ciudad en la que vivo donde verbigracia del blanqueo los comercios no suelen durar más de 2 años... y la gente siempre está de paso. El día menos pensado yo también me hago el atillo y me piro a Japón, y los demás que esperen.
Saludillos.

Anónimo dijo...

jajaaj, lo de las obras es cierto. Lo peor, es que a mi me pasa parecido y me faltan 30 para llegar a esa edad. Pero tengo excusa, lo mio es deformación profesional (soy aparejador).
He llegado a tu blog por recomendación de un primo tuyo,excompañero de trabajo mio (bueno, a traves de una amiga del ex-curro, que comentó en el café que voy de viaje de novios en abril a japon), a todo esto, tu primo, muy amablemente (gracias Fernando) le proporciono tu web y tu correo electrónico por si tenía problemas por allí o tenía dudas, o simplmente nos apetecía un guia ^^.
Por lo pronto, me he leído todo el blog en la semana, en el curro (ultimamente mucho rato muerto), a ver si doy otro cambio en breves.

Bueno, nada mas, encantada de leerte. Y si tengo problemas... no dudes qeu te escribiré desde allí!!
Y muchas gracias por amenizarnos con tus experiencias!!

santiarcas dijo...

¡Pues claro que los jubilados españoles miran obras! ¿Es que hay algo más divertido? De hecho la fiebre del ladrillo en España en los últimos años ha tenido como principal finalidad mantener ocupado a ese sector de la sociedad. Ante la reciente desaceleración de la construcción, el Ministerio de Cultura tendría que tomar cartas en el asunto y subvencionar las obras, igual que hace con esas películas tan buenas que hacen aquí en España y que a todos nos gustan tanto.

Anónimo dijo...

Pues yo recuerdo, un una visita a Tokio, haber visto a una pareja de abueletes japoneses comentando el avance de una obra (además gorda, de una autopista elevada en una importante avenida).

Y pensé exactamente en esto: "debe de ser universal". O a lo mejor era la excepción que confirma la regla.
Enhorabuena (como siempre) por el blog y feliz año con retraso.

Un seguidor cualquiera.