viernes, agosto 22, 2008

Medicina (para el alma)

"Manténgase fuera del alcance de los niños" recuerdo que rezaban los prospectos y cajas de los medicamentos. Tal vez fuera un poco abúlico, pero nunca me llamaron lo más mínimo la atención, y eso me mantuvo a salvo de hacer ese uso inadecuado contra el cual prevenía la frase de marras; en mi interior, me reía de lo ridícula que me parecía la advertencia. Sin embargo, la mies es mucha y toda precaución es poca, así que cuando me acerque de nuevo por España, pienso deleitarme con su lectura las veces que haga falta.

Todo esto viene a cuento por la última película de mi admirado Hayao Miyazaki. He recomendado a diestro y siniestro El viaje de (sic) Chihiro (Sen to Chihiro), uno de mis films preferidos. Aunque dentro de su producción hay cosas que me gustan más y menos, a priori, un nuevo estreno siempre es una alegría, y una ilusión a tener en cuenta.

Ilusión que terminó al escuchar la canción que, como no, compuso Joe Hisaishi para "Poño (abogo por su escritura con ñ) en lo alto del acantilado" (Gake no ue no Ponyo): pegadiza, bien hecha, fácil de cantar... e interpretada por una niña en su más tierna infancia. Una humanamente maravillosa niña que, en el aspecto estrictamente musical, poco tiene que ver con Marisol o Joselito, y que anda más cerca de ser la vecinita de enfrente que hace llorar a su hermanito recien nacido cuando le canta una nana. El ser humano es, increíblemente, capaz de acostumbrarse a todo, para bien y para mal, y me asusta reconocer que cuanto más la escucho menos me molesta, pero se trata de algo muy peligroso.

Algo no se convierte en bueno por el simple hecho de que lo haga un niño, de la misma manera que tampoco lo hace por el hecho de que lo haga un adulto. Supongo que habría poca gente interesada en ir a comer a un restaurante (les recuerdo que hay que pagar la cuenta, aunque eso no sea lo más importante) cuyo chef fuera un simpatiquísimo infante de cinco años. O ser intervenido por una cirujana aficionada de seis cuyo currículum solo cuenta con la operación de apendicitis de su muñeca Barbie, que además falleció en el postoperatorio. Y es que también hay otras cosas que hay que mantener fuera del alcance de los niños (y entiéndanme a nivel profesional); al fin y al cabo, el arte es una medicina (muy potente) para el alma. Se lo digo como artista, como profesional y como diletante. Imagínense algo así en su propio campo laboral.

El quid del problema no se halla en los niños, sino de que (ya sé que no es algo nuevo) nos intenten colar que todo vale, y encima de forma tan descarada. Productores y artistas, empresarios y empleados... hay un mínimo exigible a los profesionales, sean de la edad que sean, del gremio que sean. Estoy de acuerdo en la gran sabiduría que encierra lo que me dijo cierta persona bastante tiempo atrás: "La vergüenza y la virginidad sólo sirven para perderlas". Pero la responsabilidad es otra cosa.

Y cuando esto lo firma gente con talento, como Miyazaki y Hisaishi, da mucha más pena.

11 comentarios:

Gloria dijo...

Qué descansado te has quedado! jaja Se puede escuchar esa canción en algún sitio?

Micko dijo...

Claro, busca Ponyo en Youtube.

Anónimo dijo...

Hombre estoy parcialmente de acuerdo contigo. Es verdad que la niñita es muy joven y le va justo a veces para pronunciar, pero eso mismo inspira ternura y ese "kawai" que dicen los japoneses.Seguro que Miyazaki e Hisaishi con buena visión comercial lo han tenido en cuenta, y le han dado más importancia que a la afinación. Ya verá Ud. cuando una niñita suya le cante una estrofita como se le reblandecen todas las entretelas. P.M.

J.B. dijo...

Me parece un poquito exagerado comparar la responsabilidad de un cirujano con la de un cantante. Al fin y al cabo, existe la posibilidad de no escuchar lo que no te gusta, pero a ver quien es el guapo que puede elegir quedarse con un tumor porque el médico no le inspira confianza.

Miyazaki siempre fue un explotador sádico de infantes, de todas formas. No hay más que ver la serie de Heidy. Mi favorita es El castillo ambulante, aunque incomprensiblemente para mí no alcanzó tanto éxito como la de Chihiro.

Antonio dijo...

Bueno, Miyazaki dejo claro en su momento que esta nueva pelicula esta especialmente enfocada hacia los niños, (no como sus ultimas producciones, como la maravillosa El viaje de Chihiro (para mi la mejor de sus pelis)) asi que me parece logico que el tema principal lo cante una niña de aproximadamente la misma edad que el protagonista principal. Tu que opinas?

Ponyo ponyo ponyo, sakana no ko!! :P

FHNavarro dijo...

Acabo de ver un actuación en directo de la niña, y bueno, creo que está graciosa, técnica aparte. No he parado de reírme cuando escuchaba el estribillo, asociando el Poño, Poño, a nuestra onomatopeya de disparo de pistola, ¡pañun! ¡pañun!.

Simple que es uno.

Un saludo

Amadeu dijo...

En otras artes se valora a los autores aunque carezcan de tecnica si son capaces de transmitir otras cosas, por ejemplo dibujantes que no podrian ganarse ni un euro haciendo retratos en las ramblas (pues no lograrian ni el mas minimo parecido con el retratado) son encumbrados por sus dotes narrativas o de composicion de pagina.
Curiosamente en la musica si alguien desafina se le tiran a la yugular. La verdad es que se puede cantar perfectamente afinado y que el resultado final sea aborrecible. No puede pasar al reves?

Anónimo dijo...

Por cierto, la cante una ninya o el coro del Ejercito ruso la cancion es una mierda.

Antonio dijo...

Bueno, el sabado pasado me anime y me fui al cine a verla. He de decir que, aunque a mi me gusta mas el viaje de Chihiro, esta es, objetivamente hablando, la mejor pelicula de Miyazaki. Es sencilla y directa, y tecnicamente es una obra maestra. Y en cuanto a la cancion, pega bastante, en serio.

Manuel Arribas dijo...

A mi Poño, abuelito dime tu, Oliver,Benji... me suenan todo igual... Menos mal que son meros accidentes en la cultura japonesa.
Saludos
Manuel

Anónimo dijo...

La niña, cantar lo que es cantar, pues que quieres que te diga, canta de pena, pero tampoco es que la canción sea una excelente obra musical, parece la típica cancioncilla fácil para los niños de educación infantil.

Ahora bien, tampoco me parece tan irresponsable poner una canción pegadiza para niños, cantada por una niña que lo puede hacer igual de mal que cualquier otro niño de su edad, en una película que pretende ser una película infantil.