jueves, febrero 07, 2008

Viaje a Niigata II

Desde la ventanilla de la furgoneta pude vislumbrar alguna cosa interesante, como el café-restaurante Monte Rosa (tal vez Monte Blanco sería más apropiado).













Si el blanco es la fusión de todos los colores, la siguiente foto es todo un festival cromático... un paisaje nevado que asustaría al mismísimo Papá Noel (si existiera).















Y un conductor temerario que no limpió la tonelada de nieve que llevaba acumulada en el techo. Supongo que no esperaría vendérsela a alguien...

1 comentario:

Enrique dijo...

Natalia dice que tanta nieve da miedito... y que sales muy bien en las fotos!!