domingo, octubre 21, 2007

Diógenes

El ingenio humano no va a dejar de sorprenderme. Y es que, ¿para qué comprar un contenedor si podemos rellenar el coche de basura? Si no, se trata del "tuneado" más brutal que he visto.















Aparcarlo frente a casa (o frente a tu restaurante chino) es la mejor manera de ahuyentar a los visitantes indeseados... y a todos los demás. Prueben, prueben.
















Y es que la última foto me resulta mucho más impresionante que aquello de meter a doce en un seiscientos.
















Si alguien está interesado, probablemente esté en venta.

1 comentario:

Antonio dijo...

Dios... que mal, no?