Hace cosa de un mes, Jorge, Amadeu, Luis Octavio y yo nos fuimos madrugando mucho hasta Osaka para actuar en un evento que tuvo lugar en el Hotel Imperial. Desaortunadamente, sólo pudimos visitar la estación, el susodicho hotel y dos de los taxis de la ciudad. El primero era un monovolumen para unos 8 pasajeros, al que recuerdo saludé con un cabezazo en en dintel de la puerta (les recomiendo dar la mano o un par de besos, como alternativa más educada y menos dolorosa). El taxi de vuelta contaba con un conductor que nos iba comentando los lugares por los que pasábamos, mientras jugábamos a mezclar canciones de la tuna con palabras japonesas (samuray ay ay aaay, canta y no llooooreeees...). Eso sí, como pueden ver en la foto inferior, todos los taxis están de oferta. Si la carrera excede los 5000 yenes, mitad de precio (por supuesto, el resto, no el total, sería curioso que la carrera más larga posible fuera exactamente de 4999 yenes, como si de una vulgar propaganda de supermercado se ...