domingo, junio 08, 2008

Gourmeteando


A petición popular, y porque la curiosidad es otra parte insaciable de mi idiosincrasia, el otro día me acerqué a un Freshness burger que estaba enfrente del teatro donde teníamos el espectáculo y pedí el menú de bocadillo de jamón serrano y soda de naranja sanguina del que les hablé.

La batería de la cámara estaba tan vacía como mi estómago y no pude hacer más que esta foto, rápidamente y de mala manera. Como era de esperar, no es el aspecto que luce en el cartel, pero pintaba muchísimo mejor que en mi retrato. Como no hay escala para comparar les diré que es de tamaño mediano tirando a pequeño; tuve que pedir otra cosa para terminar restaurarme y ganar energías para seguir creciendo.

Según me han contado por ahí, es un producto recuperado; quiero decir que antes había, mas dejó de venderse durante una temporada y ahora ha vuelto ¿con más fuerza que nunca?


Respecto al manjar, reconozco que me gustó más de lo que esperaba (que era nada ^^). Y es que el jamón serrano (que es del auténtico) está bueno lo mires como lo mires. En este país abunda el prosciutto italiano (que, lo siento, pero no me acaba de gustar; aunque Italia tiene muuuuchos otros productos excelentes), así que oportunidades así, hay que aporvecharlas. Me sorprendí al comprobar que viene relleno de una capa de nata (afortunadamente, nada pesada) que suaviza la textura , y me llegó a gustar.

La bebida me pareció bastante decente. El sabor no es químico (o lo disimula bien), y el volumen gaseoso de la misma es el adecuado. En esta vida es mejor no esperar demasiado de las cosas y recuerdo que hace unos años probé alegremente la Fanta melón y no me agradó, precisamente, aunque tal vez debiera darle otra oportunidad.

Tal vez no sea mi primera opción a la hora de comer jamón serrano, pero, qué demonios, se lo recomiendo, pruébenlo.