sábado, agosto 26, 2006

En vivo y en directo




















Saben bien que soy un adicto a los escenarios, así que me perdonarán si me hago un poco de autobombo. El domingo tres tengo una pequeña actuación con esos dos monstruos de la música que son Jorge Díaz cantando y Jun Kajitsuka a la guitarra. Si van a estar por Tokio durante esas fechas, no lo duden y acerquense a saludar. El lugar es muy acogedor y la comida es deliciosa. De la música nos encargamos nosotros.

sábado, agosto 19, 2006

El premio flaco (la pobreza es un arte)

Éste es un número no premiado del pasado Summer Jumbo, el sorteo estival extraordinario de loteria en Japón. 300 millones de yenes para un agraciado que, como de costumbre, no he sido yo. Secuestradores, envidiosos, arribistas y cazamaridos pueden alejarse tranquilos. Si alguien quiere unirse a mí en el llanto, podemos ponernos de acuerdo y sollozar en canon, fuga o por soleas.











No me gustaría despedirme sin antes aconsejar a la mulitud silenciosa de mis lectores infantiles que aprovechen mientras puedan, que a partir de los 10 años, los premios de consolación desaparecen como por arte de lógica.

La historia secreta de Peko-chan

Me escribe Alain, de www.ajapon.com, para comunicarme que, según Wikipedia, Peko-chan es una niña de eternos 6 años venida del País de los Sueños (toda la culpa es de Peter Pan, oigan) que fue creada en 1950, cuarenta años después de la fundación de Fujiya y ocho después de la de Churruca.

¡Gracias por la información!

jueves, agosto 17, 2006

No demasiado fácil

No hace mucho me encontré en la estación de Omotesandô con esta imagen como salida de uno de los diabólicamente enrevesados dibujos de Escher. ¿Falta de presupuesto? ¿A esto es a lo que se refieren cuando dicen que buena parte del país está adaptada a las necesidades de los discapacitados? ¿O, simplemente, es que la sociedad japonesa que tanto valora el esfuerzo no nos lo quiere poner demasiado fácil?

martes, agosto 15, 2006

Flores de fuego(s artificiales)

El domingo fui con Shizuka hasta Arakawa (nada que ver con la patinadora Shizuka Arakawa) para ver mis primeros fuegos artificiales en Japón, un maravilloso espectáculo de dos horas de duración y 15 000 cohetes diparados. Una gran multitud de japoneses equipados con fiambreras y latas de cerveza toman asiento bordeando el río, aunque a suficiente distancia de la orilla como para que ésta no se vea.

En otros blogs ya habrán podido leer mucho al respecto, y les animo a que les echen un vistazo. Por mi parte, les diré que los fuegos tienen patrocinadores que se anuncian por megafonía al comiendo de cada serie, de una duración media de 3 ó 4 minutos (Coca Cola patrocinó un único cohete, muy bonito, eso sí).

El área del círculo de la explosión se mide en "shaku", hay cohetes de 1, 1 y medio, y hasta 2 shaku, que son realmente grandes y espectaculares. Cuando la gente se emociona grita "Kagiya" o "Tamaya", los nombres de dos antiquísimas compañías pirotecnicas (que ya no existen), pero de las que se derivan históricamente gran parte (si no todas) de las existentes en la actualidad. La próxima vez que vayan a ver fuegos artificiales en las fiestas patronales que estarán teniendo lugar por estas fechas en la inmensa mayoría de localidades, no se contengan y grítenlo.



















Kagiyaaaaaaaaaaa.
Tamayaaaaaaaaaa.

lunes, agosto 14, 2006

Cumpliendo (si no promesas, años)

La vuelta al Sol es una carrera anual que no se compite en velocidad sino en estilo. Todos mis lectores pueden estar tranquilos, ya saben que no soy ningún serio candidato al podio, pero el día 12 volví a finalizar el recorrido.

Para celebrarlo, el jueves hicimos una pequeña fiesta junto a Pascal Venturelli y Jorge Díaz (ambos finalizaban elegantemente sus respectivas vueltas ese mismo día), y con la presencia de Jun, David y demás con sus respectivos instrumentos acabamos poniéndo nuestra propia música a la velada.

Sólo queda agradecer desde aquí su presencia a los amigos que estuvieron y lamentar la de aquellos que no pudieron estar.














Foto: Kôji Uemura

El mismo sábado, tras salir de trabajar tuve la fortuna de que mi paseo falto de paraguas coincidiera con la lluvia de uno de los tres tifones que se nos aproximan. Tras atravesar el recinto del templo Meiji para dirigirme a Shibuya acabé refugiado de la lluvia bajo una carpa del "Lesbian and Gay Parade" que se estaba celebrando en aquel momento. Fue un deleite escuchar a la big band (que tocaba siempre los mismos tres temas, pero cuán bien) a cubierto del agua (fíjense como el flautista protege su intrumento con una bolsa de basura) y contemplando el baile que tres personas a cada lado realizaban con unas banderas azules al compás de la música.















Una vez finalizado el chaparrón, y con el dolor en el corazón de sentirse atraído por las guapísimas lesbianas, caminé hasta Ebisu descubriendo por el camino varias cafeterías de aspecto interesante. Una vez allí, por casualidad acabamos tomando una copita con lo más granado del flamenco en Japón, Carlos Pardo y Antonio Alonso, antes de volver a casa sólo para comprobar que tampoco esta vez nos había tocado el gordo del sorteo extraordinario estival. Este año toca empezar otra vuelta más a lo pobre.

Y que ustedes me acompañen.

lunes, agosto 07, 2006

Con la lengua fuera

Pekochan es la imagen de Fujiya, una conocida empresa japonesa de dulces. Famosos son sus muñecos con la cabeza balanceante que se pueden encontrar como reclamo publicitario en infinidad de tiendas, cuyos dependientes deben andar con ojo ya que son muy apreciados por los coleccionistas. Personalmente, desde un principio me ha resultado un tanto irritante esa lengua fuera todo el rato.

















Ahora quisiera mostrarles unas fotos de un paquete de riquísimas pipas de la marca Churruca que me ha hecho llegar Akiko Satô.




















¿Les recuerda a alguien Miss Palomita?





















Por las fechas, al menos la japonesa tiene 22 años más, pero ambas se conservan muy bien, y eso que dicen que el azúcar engorda.

domingo, agosto 06, 2006

Búho

Así es el puesto de policía frente a la estación de Ikebukuro. Tiene forma de búho debido a que este animal es la mascota de la ciudad gracias a un curioso juego de palabras (Búho (fukurô): 梟; Ikebukuro: 池袋). Éste come otro tipo de ratas y algún que otro bicho inocente. No se fíen.