domingo, abril 30, 2006

Aparcamiento de bicicletas

A pesar de que el metro es una medida de longitud constante, las distancias (físicas) en Japón se hacen insoportables. Todo el mundo vive lejos del trabajo (y de todo lo demás), por lo que los desplazamientos en tren son el pan de cada día. Pero el efecto donuts, provocado por el precio del suelo, hace que se genere un agujero de viviendas rodeando las estaciones (se rellena con comercios), por lo que llegar hasta allí también tiene su miga (del pan de cada día).

Precisamente por las abundantes vías de ferrocarril y el urbanismo alocado de Tokio se producen cantidad de atascos, por lo que no te puedes fiar de los horarios de autobús ni de llegar a tiempo en coche (por no hablar de aparcar). Así que la opción más corriente en los días que no llueve es la bicicleta. Un método rápido, sencillo, ecológico y que sirve como ejercicio (ya he dejado el gimnasio).

Suele estar prohibido dejar la bici en cualquier esquina o frente a un establecimiento en el que no te encuentres comprando bajo riesgo de que se te la lleve la policía y tengas que pagar un rescate. Pero queda la oportunidad de acudir a un aparcamiento privado (100 yenes al día) o municipal (plaza fija a merced de vientos y tempestades por un precio similar).

Como renové la subscripción, tuve que cambiar la pegatina que me autoriza a utilizar el parking municipal. Les dejo esta maravilla del diseño para que sorprendan a propios y extraños.

domingo, abril 23, 2006

¡Naranjas!

Los primeros 6 meses de un español en Tokio se caracterizan básicamente por dos cosas: levantarse por las mañanas y no poder reprimir el pensamiento de "¡Que estoy en Japón!" y en subir al tren y preguntar "¿Por qué dicen naranja?". Las dos cosas las cura el paso del tiempo.

No se trata de propaganda de los mejores productos del lugar como en el autobús (tendría que haber buenas naranjas por todo Japón), ni de una campaña gubernamental para vitaminar a los pequeños nipones en edad escolar. Antes de llegar a cada estación, la megafonía del vagón anuncia por qué lado del vagón se van a abrir las puertas, y no hay español que, al principio, no entienda "orenyi" (orange, naranja) cuando dicen "o deguchi" (salida). Por lo menos, abre el apetito.

jueves, abril 20, 2006

En el Día del libro regala Tebeos




Ya saben todos ustedes que en éste que les predica desde el desierto se declara un amante apasionado del 9º Arte, así que no quiero dejar pasar la ocasión para recordarles que un buen tebeo en el día del libro es un regalo muy digno y original.

Pueden ustedes pasar por la página de Ponent Mon y echar un vistazo al catálogo de obras publicadas, que no les van a decepcionar.

Pero si tengo que hacer una lista intereditorial a día de hoy, les recomiendo:

-Maus
-Persépolis
-V de Vendetta
-Barrio Lejano
-El almanaque de mi padre
-Wake up

Pueden consultar un listado con las recomendaciones del resto de la blogosfera aquí y aquí.

El logo es diseño de los grandes Josep Busquet y David Lafuente.

lunes, abril 17, 2006

Buscando a Putti

Putti se ha perdido. Entre Harajuku y Setagaya. Se ofrecen 100000 yenes de recompensa. Y si son capaces de cruzarlo, tendrán unos auténticos cachorros hijos de Putti.

lunes, abril 10, 2006

A las ricas habas cocidas

Las relaciones personales en Japón son un tema de estudio apasionante. A mí me vuelven loco (en el sentido clínico de la palabra). Poco a poco, viviendo y preguntando, me voy dando cuenta de más cosas y este país vuelve a descolocarme. Mientras que en España decimos eso de "las penas compartidas se dividen por dos", aquí, en una extraña operación matemática, afirman que "se multiplican".

Hay de todo, como en botica, pero gran parte de tus amigos japoneses nunca te contará sus problemas. Jamás. De hecho, muchos prefieren hablar con un desconocido, sea el panadero de otro barrio, un taxista o la adivina del centro comercial. También se dan casos en España, pero aquí, de ser la excepción, pasa a ser la regla. Y ver cómo tus amistades marcan las distancias diciendo "No, si estoy bien" es bastante amargo. No se crean que la situación inversa es mucho mejor. Aunque prefieren escuchar, no lo hacen de muy buena gana. No se trata de que se sea más (ustedes) o menos hábil (yo) en las relaciones personales, sino que es una tendencia social. Afortunadamente, en Japón conozco gente de los dos grupos, también del bueno. Habría que darles un premio.


No muy lejos de lo que les he contado, pueden observar a los turistas japoneses (seguro que hay alguno) cerca de su casa. A veces es por miedo a confundirse con un chino o un coreano, pero en muy contadas ocasiones saludarán a otros compatriotas desconocidos, aunque sean las dos únicas personas en un pequeño pueblo de los Alpes. Incluso hay quien viaja al extranjero para no tener que relacionarse con japoneses. El caso de los españoles suele ser bastante distinto. Seguro que ustedes conocen miles de historias al respecto. Sin embargo, ell sábado pasado, cuando nos regalamos un paseo bajo los cerezos del parque de Yoyogi donde mucha gente estaba haciendo hanami (literalmente, ver las flores, en realidad hacer un picnic donde la cantidad de líquido sobrepasa a la del alimento sólido), de repente, oí hablar español a un grupo de jovenes turistas. Su contestación a mi pregunta de "¿Sois españoles?" fue "Sí. ...¿Por?".

Me dieron muchas ganas de haberme comportado a la japonesa.

domingo, abril 02, 2006

Burka anti cuervos

No es ni coquetería ni un intento de evitar escandalizar a las mentes más conservadoras el motivo por el cual estos contenedores de basura de Shakujikôen se cubren la cabeza con una red a modo de burka o mantilla. Como casi todo en la vida, se trata de algo mucho más prosaico, evitar que los cuervos paladeen la sabrosa basura.















Pienso que unas buenas puntillas de ganchillo como las que hacía mi bisabuela cumplirían la misma función y quedarían mucho más cucas (y menos cuervas). Si alguien se anima...