lunes, enero 30, 2006

Calvos sexys (ni un pelo de tontos)

Imagínenselo como la versión nipona de Don Limpio (Mr.Proper) -a las generaciones más jóvenes les será más sencillo visualizar al Lex Luthor de Smallville-. Si tuviera barba, seguro que le saldría de un natural color azul. Pero las mentes biempensantes pueden estar tranquilas porque ya está detenido y a la sombra por amenazas.

El señor Limpio (que, dicen, poseía una extensa biblioteca sobre hipnotismo y control mental) era la envidia de todo Japón, ya que convivía con 10 mujeres (chúpate esa, Alan Moore) , una de 53 años y nueve en la veintena. Iba repitiendo un ciclo de matrimonio y divorcio instantáneo en estricto orden con las 10 (chúpate esa, Elizabeth Taylor). Cuenta que, desde pequeño, ha venido teniendo un sueño en el que se le revelaban unas palabras mágicas para conquistar a las mujeres, palabras que no puede decir a nadie bajo el riesgo de que le ocurra una desgracia. Sin embargo, que él se ocupara de todas las tareas domésticas mientras (chúpate esa, Don Algodón) sus (ex) esposas trabajaban supongo que algo tendría que ver en su éxito.

Mediante entrevistas laborales para un falso puesto de secretaria podía conocer a las aspirantes e intentar seducir a las que le hicieran tilín (dicen que las entrevistaba en un cuarto oscuro, iluminado exclusivamente con un foco de luz brillante, como en esas cárceles secretas de la CIA que, nos dicen, nunca existieron...). Pero, recientemente, ha sido denunciado y detenido por amenazas por decirle a su 11º interés romántico que, si no se (¿)casaba(?) con él, se condenaría al infierno.

Triste final para un intento -legítimo o no, no lo sab(r)emos- de dinamitar las costumbres y la estructura social. Si bien parece que eso no va a suceder a corto plazo, si que nos deja la posibilidad abierta de recordar este caso a quien nos amenace con el infierno. Incluso podremos emprender acciones legales (bendita jurisprudencia). Y eso es un divertido triste consuelo.

viernes, enero 27, 2006

Hotel Yokohama

Podría ser una canción de los Eagles, pero se trata de algo más cercano a nuestra cultura. Decía Gracián que los japoneses eran los españoles de Asia, y no debía de ir muy desencaminado porque también aquí se practica hábilmente la picaresca, ya no como género literario, sino como modo de vida.

Saltaba hoy la noticia a los periódicos. El novísimo hotel Toyoko Inn sito en Yokohama, apenas hubo abierto sus puertas al público acometió profundas reformas en el edificio, ya es que la normativa para construir nuevos hoteles en Yokohama exige cumplir una serie de medidas de accesibilidad para los minusválidos. Pero las obras no fueron para adecuar sus instalaciones a la ley, sino para todo lo contrario.

Los responsables del hotel presentaron un proyecto acatando las exigencias municipales que fue aprobado, lógicamente, por el consistorio. El hotel se levantó según lo previsto; al acabar, un inspector municipal certificó que todo estaba en orden y se procedió a extender la correspondiente licencia. Una vez en mano recibida ésta, los propietarios dieron orden de eliminar el aparcamiento de minusválidos y unas habitaciones adaptadas para construir una zona de fumadores (¡!) y una nueva entrada al complejo, bajo el argumento de que el volumen de clientes minusválidos que recibían no justificaba tantas instalaciones adaptadas.

Parece ser que, pillados con las manos en la obra, no les ha quedado más remedio que anunciar que devolverán todo a su estado original (no me refiero a desmontar el hotel, sólo la reforma). Veremos en qué acaba todo.

domingo, enero 22, 2006

Oro blanco

Por primera vez en este invierno, ayer pudimos ver la nieve en Tokio. Cumpliendo todos los pronósticos meteorológicos, una capa de 6 centímetros de espesor recubría las calles de la provincia. La cosa no llegó a los extremos de la nevada del día 31 de diciembre de 2004, pero todo quedó como en esta foto tomada sobre las 4 de la tarde en Minami Shinjuku.




















Reconozco que es una molestia para andar, que llegas a casa hecho sopita con los zapatos inundados, que los trenes se retrasan y se llenan, aún más, de gente.... pero, ¿y lo bonito que es ver nevar, copo a copo, y poder contemplar todo blanco y olvidarse de la infinidad de cosas feas que hay debajo?




















Ya les dije que fui un niño sin nieve en su infancia (en Zaragoza no va a ser todo bueno...), así que aún disfruto como un loco, por ejemplo, con su crujido bajo los zapatos. Y más aún que lo haría con una buena batalla de nieve para la que me faltan enemigos, o construyendo un muñeco de nieve, a lo Spider Jerusalem, para lo que me faltan amigos.

Aquí les dejo una selección de románticas fotografías tomadas durante la jornada.















Una parejita pasea por Minami Shinjuku (sí, a eso de las 4).




















Otra parejita, algo más mecánica, se hace carantoñas a la puerta de casa.




















Y, para terminar, una rosa del jardín galanteando con su abrigo de nieve.

Hoy sólo quedan los restos de la nieve y la totalidad del frío de ayer. Fue breve, pero gracias por su visita.

sábado, enero 21, 2006

Superestrella de policía

Ya estarán enterados por la prensa de todo el mundo de lo que se ha venido a llamar en Japón el Livedoor Shock o, lo que es lo mismo, cómo Livedoor, la empresa de Horiemon, ha hundido todas las bolsas del planeta. Aquí todavía siguen las aguas revueltas y no se sabe muy bien en qué va a acabar la cosa. El único que conoce su final es Hideaki Noguchi, íntimo colaborador de Takafumi Horie que se suicidó haciéndose el harakiri.

El aluvión de noticias sobre el tema hizo que, al ver imágenes del registro al que fue sometida la sede de la empresa en Roppongi Hills, recordase algo que me había llamado la atención hace tiempo, pero no les había comentado: que los periodistas hacen pasillo a los inspectores de policía. Lo que quiere decir que llegan antes que ellos y que, si ellos lo saben con suficiente antelación para desplazarse, también lo puede saber quien va a ser investigado con suficiente antelación para destruir pruebas. Tal vez esté confundido, y podría ser incluso que una avanzadilla, orden judicial en mano, se encargue de impedirlo, pero aun así no le veo sentido a montar un circo semejante sólo para satisfacer la sed de fama de los sufridos servidores de la justicia. No creo que esto deba condicionar los horarios de trabajo de agentes que realizan una importante función social, sean basureros en Los Ángeles o policías en Tokio.

Y mañana hablaremos del gobierno. Eso o les cuento la nevada de hoy.

miércoles, enero 18, 2006

El bebé pila

Vayan olvidándose de Hello Kitty!, Pukka y similares mascotas porque anteayer en la academia, mirando entre unas macetas que tenemos colocadas al lado de la ventana de la sala de profesores, descubrí al ser más adorable de todo Japón, con ustedes el bebé pila.



















Todavía está creciendo para llegar a ser una pila de provecho, por lo que aún es chiquitín. Aquí lo tienen al lado de una caja de cassette para que se hagan una idea de su tamaño.



















Como ven, no pude resistirme a acariciarlo, pero en seguida lo volví a colocar entre las macetas para que pudiera cumplir con sus horas de sueño, que ya saben es una cosa muy importante en época de crecimiento, aprovechando el sol del día.















Ver al bebé pila, ¿no les hace desear ser mejores personas?

sábado, enero 14, 2006

El efecto acordeón

Que alguien llame a José Antonio Maldonado, a Paco Montesdeoca, a Mario Picazo o, mejor, a Minerva Piquero, porque el tiempo meteorológico hace de las suyas. Mientras al otro lado de Japón padecen una ola de frío y nevadas que ríete tú de Noeli, en Tokio "disfrutábamos" de un frío invierno de lo más tradicional, pero sospecho que Zeus (y espero que Minerva no) tiene algo en mi contra. Ya no lo digo por ayer, que planeamos comer un bocadillo en el parque a la salida del trabajo, y amaneció nublado de repente y con una temperatura que le helaría el tuétano de los huesos a Hefestos; al fin y al cabo, esas cosas pasan. Me refiero al efecto acordeón: mucho más efectivo que cualquier rogativa, no falla, el 90% de los días que me toca sacar el acordeón de casa, llueve. Hoy, parecía un tifón, tanto que he llegado a casa hecho sopita de Micko. Y no crean conocer, de entrada, el motivo de los aguaceros los que me han escuchado tocar, porque ocurre desde mucho antes de que desenfunde. A lo que yo me pregunto, ¿con qué frecuencia tienen que darse juntos dos fenómenos para dejar de hablar concomitancia y hacerlo de causalidad? ¿Soy, como dirían los japoneses, un hombre de lluvia? Siendo así, si en su campo no llueve ni a tiros (de sal), o quiere aguarle (doblemente) la fiesta a su peor enemigo, estoy dispuesto a escuchar las mejores ofertas.

Mañana, afirman, subiran las temperaturas, pero... ¿cuánto tiempo podré resistir la llamada de Apolo? Y ¿cuánto deberé esperar la de Minerva?

miércoles, enero 11, 2006

Niebla espesa (más iconoclastia)

Generaciones enteras de todo el mundo hemos crecido con Heidi, la serie del magnífico Hayao Miyazaki. Y ya que estamos en el año del perro, me parece apropiado arrojar algo de luz sobre el asunto y apartar, de una vez por todas, la densa niebla. Recuerdo que, no hace tantos años, mi amiga Laura quería llamar Lucas a su perro, mas tuvo que claudicar ante su hermano, a quien le sonaba raro, por ser considerado, hasta el momento, nombre exclusivo de persona. Y es que, en Japón, el perro del abuelo, la mascota con la que todos hemos soñado alguna vez, no se llama Niebla, sino Joseph, o sea, José.















Gracias al sutil cambio de onomástica sufrido en la versión que llegó a nuestras pantallas el 90% de los padres españoles de la época se libró por los pelos de tener que oír repitiendo machaconamente a sus hijos "Papá, papá, tienes nombre de perro", y tal vez fuera esta la causa que motivó la decisión, o puede que resultara arriesgado, en la sociedad de aquel entonces, llamar a un perro igual que el padre "putativo" de Jesús de Nazareth. La de manifestaciones que se habrán evitado con esta medida, y, seguramente, incluso se previno que Filipinas censurase la emisión internacional de TVE.

De cualquier modo, seguro que Joseph, Niebla si me apuran, escuchando todo esto, se levantaría e iría parsimoniosamente a sestear al sol en el mejor lugar de todo el prado. Guau.

domingo, enero 08, 2006

Un clásico

El señor Tsunoda vuelve a superarse a sí mismo con su felicitación de 2006, que no podía faltar en este blog. Además, en el recuadro negro menciona la Shôrui awaremi no rei, una ley dictada en 1685 por el sogún Tsunayoshi Tokugawa, conocido como el "Sogún perro", por la que prohibe matar o abandonar animales, especialmente canes.

Y ha conseguido todo esto sólo con cuatro perras...





Suavemente caído del cielo

Ya me tienen de vuelta en Japón. Ayer, seis de enero, mi avión aterrizó en Narita y la difererencia horaria y los menesteres del hogar me han tenido alejado del ordenador. El viaje fue muy tranquilo, aunque es verdad que se hace más pesado hacia oriente que viceversa, y la compañía no es que ayudase a alegrame el viaje, una superanciana nipona que se comunicaba, básicamente, por señas y poco.

Después del reaclimatamiento que tuve que llevar a cabo en España, me toca hacer el proceso contrario. Ya les iré contando.

Mañana volveré con todo un clásico de estas fechas.

Y para los niños que me estén leyendo: los Reyes Magos no existen.