sábado, diciembre 31, 2005

2006, "Guau"

El futuro existe, pero es simultáneo al presente. A las cuatro de la tarde, hora española, dará comienzo el 2006 en Japón. Para felicitarlo, se mandan las tradicionales postales de Año Nuevo (nengajô), así que aprovecho este presente-que-es-futuro para enviarles la mía, realizada con la inestimable colaboración del dibujante barcelonés Jordi Pastor.

Dejamos atrás el año del pollo para entrar en el del perro, así que los motivos cánidos son cuasi obligatorios en las postales de este año. Recuerden que, al ser para Japón, debe interpretarse de derecha a izquierda. "Geishun", escrito a la izquierda, es la versión japonesa del "próspero año nuevo", literalmente significa "ir a buscar la primavera". Mi frase: "¡Sácame a pasear!".




















El año pasado les conté en este artículo el sorteo que realiza Correos de Japón de premios grandes y pequeños entre los números de las postales "oficiales". Un buen momento para volverlo a leer y recordar una de las postales más alucinantes que he visto nunca, de las que marcan para toda la vida.

Ojalá sea un buen año para todos.

miércoles, diciembre 28, 2005

Navidad

El día 25 se celebró en gran parte del mundo la Navidad. Mas no en todos los lugares tiene lugar de la misma manera. Si quieren saber qué ocurre ese dia en Japón, les recomiendo este artículo de españoleando.

Y para las personas verdaderamente interesadas en esta fiesta, este otro artículo aparecido en el siempre interesante Magonia, del que tuve conocimiento gracias a Nacho Escolar aquí.

Y, a los niños, verdaderos protagonistas de la jornada, recordarles que Papá Noel no existe.

Feliz solsticio de invierno.

domingo, diciembre 25, 2005

Frío

Cuatro grados bajo cero hacen que uno se lo piense dos veces antes de salir de casa, pero como parece que este tiempo climatológico va a durar más que mi tiempo cronológico en Zaragoza, hay que aprovechar. Y he hecho unas compras, he recorrido a pie gran parte de la ciudad, saludado a viejos amigos, etc. Se mantiene la extraña sensación que les comentaba. El colmo es asomarse al patio de recreo de tu viejo colegio. Uno sabe que, a pesar de la atracción magnética que ejerce sobre nosotros, el pasado no fue tan bueno como lo queremos recordar y se pregunta por cómo verá el futuro pasado, este presente. Y es que el frío interior puede ser peor que el de fuera.

Por el plato van desfilando los manjares que prepara mi madre. Cosas imposibles de degustar en Japón: acelgas, judías verdes, jamón o conejo, que es un animal con el que juegan los niños, y comérselo les parece una atrocidad semejante a la que muchos de ustedes pueden pensar de los chinos que comen perro.

Hoy tenemos cena familiar y va a ser una buena noche. Seguro que para ustedes, también.

viernes, diciembre 23, 2005

De vuelta

El viaje no pudo empezar mejor, y seguro que ustedes han tenido algo que ver son sus comentarios en el post anterior. Cuando facturaba, la señorita me informó compungida de que todos los asientos de Clase turista (Economy) estaban ocupados y, pidiéndome disculpas (¿!) me preguntó que si me importaría viajar en Bussines. Casi le doy un abrazo allí mismo. Los asientos eran reclinables casi 180 grados, espaciosos y cómodos; la comida era bastante buena, y la tripulación era verdaderamente amable, incluso en Clase Turista, en la que volé desde Zurich a Barcelona. Un 10 para Swiss International Airlines.

Sin embargo, al llegar a España me tengo que enfrentar de nuevo al choque cultural. Primeramente, porque en Japón me era sencillísimo colocarme fuera de las masas, pero en España me resulta, por razones obvias, imposible. Por otro lado, la atención al usuario, por ejemplo en los trenes de Barcelona, es tercermundista, la conexión a internet va mucho más lenta, a las 7 de la mañana todavía es de noche, e Zaragoza hace un frío que pela... y sólo acabo de llegar. Por supuesto, ya saben que me encanta quejarme de todo (con razón, pero con vicio) y también España tiene, como todos los lugares, cosas buenas de las que tengo intención de disfrutar. , Ahora estoy,
como dirían los japoneses, en mi "verdadera casa", (la de mis padres) y es una mezcla extraña entre las cosas que han cambiado, las que siguen igual y otras que han cambiado pero siguen igual al mismo tiempo...

Seguiré informando.

martes, diciembre 20, 2005

domingo, diciembre 18, 2005

El abuelo (de las babas)

Un jubilado de pelo cano que pasea en bicicleta y con cierta fama en la ciudad se ha dejado ver rondando la zona de juegos infantiles de nuestro edificio, según me cuenta Shizuka que han dicho en la reunión de vecinos. Es uno de los cerca de cien "pervertidos" que el Ayuntamiento mantiene registrados en una lista de, a mi entender, dudosa legalidad.

Se trata, ni más, ni menos, que de el abuelo de las babas, como es conocido entre los escolares de Higashikurume. Armado con unos botes transparentes de los que protegen a los -ya casi antiguos- carretes de fotos, les pide a los infantes que escupan dentro.

Otros clasifican mariposas...

viernes, diciembre 16, 2005

Un ciudadano ejemplar

Me propongo a mí mismo para ser nombrado santo en vida. Esta tarde (ya noche cerrada), me dirigía en bicicleta a la Academia para sustituir a un compañero en una clase de español cuando he visto que a la niña de 12 que venía pedaleando en dirección contraria se le caía lo que al final resultó ser una llave al suelo. A pesar de que le he dicho "Se te ha caído algo", no sólo no ha parado, sino ha dado un acelerón y ha salido disparada.

Durante un momento de vacilación he sopesado las posibilidades:

1-Seguir mi camino y que le dieran para la permanén a la niña. Ventajoso, sin duda, pero no hubiera podido dormir por la noche, la mala conciencia.

2-Dejar la llave en un lugar visible. Para que cuando volviera o volviese la niña (lo primero que ocurriera... u ocurriese de las dos cosas) pudiera (...o pudiese) encontrarla. Odio las incertidumbres.

3-Ir a la policía. ¡Noooo! Rápidamente, ha quedado descartada.

4-Salir corriendo detrás de la niña y devolvérsela.

Sí, he elegido la cuatro, e imagínense el espectáculo. Una niña de 12 años huyendo a toda velocidad en bicicleta de un extranjero que la perseguía gritando. Supongo que me habrá hecho ganar muchos puntos entre el vecindario, sobre todo después de las proporciones alcanzadas por el reciente caso de una niña de Hiroshima que fue asesinada por un peruano (que, alega en su defensa, haber estado poseído por el demonio durante el crimen). Menos mal que no me he encontrado a mis amigos policías en ese momento.

Por mucho que de niño quisiera ser Perico Delgado, no destaco especialmente por mis virtudes ciclistas, pero todavía soy capaz de alcanzar a una niña de cortas piernas en un reducido espacio de tiempo (con un considerable esfuerzo, eso sí). He conseguido que se parase y al entregarle la llave, un sentimiento de entre terror y agradecimiento se ha manifestado en su mirada, tras lo cual, ha desaparecido.

Me pregunto si se lo habrá contado a su madre y, dado el caso, qué le habrá respondido ésta: "Qué majo el extranjero" o "¡Tenías que haber corrido más!". Porque en todos los países la mayoría de la gente sabe que los extranjeros somos, cuando menos, sospechosos y, probablemente, malas personas.

lunes, diciembre 12, 2005

¡Sin bolsa!

Japón es un país en el que todo va envuelto hasta extremos insospechados. Por fuera y por dentro. Incluso los paquetes de galletitas están repletos de envoltorios individuales.

La bolsa viene por defecto (exceso, diría yo) en todos los establecimientos, a veces, incluso, de dos en dos. En el supermercado que tengo enfrente de casa, puedes avisar de que no deseas bolsa, caso en el que añaden tres eco-puntos (eufemismo de yenes) a tu cuenta. Sumándose a los conseguidos mediante compras o promociones, al llegar a 250 puedes sacar un bonito bono descuento.

Sin embargo, lo más espectacular son las panaderías-bollerías. Una buena opción para matar el gusanillo a la hora de la merienda. Una vez presentas el o los productos deseados, la dependienta pasa a introducirlos de uno en uno y de forma automoática en pequeñas bolsas transparentes que se verán introducidas en una mayor con el logo de la tienda. Gran idea para que no se chafen entre sí ni se mezclen los sabores si lo que pretendes es llevarlos hasta casa. Pero si tu intención es comértelo a la salida, allí mismo, de nada sirve decir "Sin bolsa, por favor", porque lo que entienden es "Sin bolsa grande, por favor" y pasan a meterlo invariablemente en la pequeñita transparente.

Esto es un engorro, porque Japón no es precisamente famoso por la gran cantidad de papeleras de las que dispone, más bien todo lo contrario (además de que hay que separar la basura para quemar de la que no se puede quemar, etc. Frédéric Boilet lo cuenta muy bien en su historia en el libro Japón), y acabas con una bolsita que no te sirve para nada con la que no sabes muy bien qué hacer. Por no hablar de ecología, gasto inútil, reciclaje y contaminación, para un producto que cumple una función absurda durante segundos.

Así que, el otro día, justo antes de que diera comienzo a la operación (hay que ser rápidos, se lo aseguro) afirmé "Déjelo así, por favor". La cara de horror de la dependienta no tenía precio. No se podía creer qué tipo de salvaje era yo que se atrevía a cuestionar el manual de conducta de consumo en Japón. Como si le hubieran dicho aquello de "La bolsa o la vida". Un espectáculo cautivador que, tengan por seguro, pienso repetir.

sábado, diciembre 10, 2005

Doraemon y Shizuka (Shimoyama)













El número 4 de la revista Motto! Doraemon, correspondiente al mes de diciembre de 2005, (incluye muñequitos de los personajes de la serie) es un especial Shizuka Minamoto -una de las protagonistas, buena chica, aficionada al piano y al violín- que trae entre sus páginas una entrevista a dos Shizukas con las que comparte los kanji de su nombre, violinista una, pianista la otra.




















Pueden estar tranquilos, Shizuka Shimoyama ya ha conseguido salir en la revista de nuestro gato del futuro favorito.

Una vez más

El señor Koji Uemura me ha hecho llegar vía correo electrónico el montaje del Cora Musica del 4 de diciembre de 2005 en el restaurante Alhambra.

lunes, diciembre 05, 2005

Pasión latina

Demostrando una vez más que fiesta y trabajo son perfectamente compatibles, ayer volví a tener ocasión de actuar en una nueva edición de Cora música que se celebró en el restaurante español Alhambra en Nishi-Nippori. Fue un placer volver a estar rodeado de grandes artistas, mejores personas y buenos amigos.

Les dejo la foto resumen de lo acontecido la vez anterior en el restaurante Zest de Ebisu sacada por Koji Uemura.















En esta ocasión, Frédéric Boilet y Aurelia Aurita me honraron con su compañía, y me mantuvieron informado de sus nuevos proyectos que espero con impaciencia.















El vino que regó la noche fue Viñas de Miedes (Calatayud) cosecha de 2004 en sus dos variedades de uva, garnacha y macabeo. La cerveza, Asahi Superdry.



















Por supuesto, brindamos por todos ustedes. Salud.

domingo, diciembre 04, 2005

El día del perro

Hace poco les hablaba del horóscopo chino y de cómo cada signo da nombre a años, meses, días y horas. A las perras se les atribuye la capacidad de dar a luz con facilidad y casi sin esfuerzo, por lo que en Tokio es tradicional que las mujeres embarazadas acudan al templo de Suitengu durante uno de los días del perro de su quinto mes de embarazo (el cuarto para las occidentales, recuerden que en Japón el embarazo dura 10 meses). Allí se hacen con una tela de algodón o lino que enrollan a modo de cinturón para evitar los dolores de espalda durante el periodo de gestación y propiciar un buen parto. Las ceremonias religiosas se suceden cada 30 minutos y pueden asistir hasta 18 personas por vez. Los días del perro, la afluencia es tan masiva que sólo se permite la entrada a las embarazadas.

viernes, diciembre 02, 2005

Japón en casa



















Ya ha salido a la venta Japón, un libro realizado por 17 autores, la mitad de ellos nipones, y la otra mitad francófonos, en el que relatan sus impresiones sobre el país del Sol naciente. Una buena manera de conocer la auténtica realidad de este país, su día a día, su forma de pensar, su forma de sentir... mientras se disfruta de una auténtica obra de arte.

Y ya que hablamos de tebeos:



















Si no me reconocen de Susumu Nakoshi es que se están perdiendo una de las mejores series de manga del momento: Homunculus (pueden leer gratis las primeras 60 páginas aquí). Pronto, el número 3 a la venta.



















Terminamos con un cómic recién publicado cuyo diseño de personajes me fascina, El solar de los sueños. Una historia, donde se junta el delirio y la vida, que nos invita a reflexionar sobre las cuestiones más importantes del ser humano. Si cabe tener esperanza, sólo lo podemos saber nosotros.