jueves, septiembre 29, 2005

Amarillo es

Tokio parece un serio problema de sobrepoblación de cuervos. Más grave todavía si tenemos en cuenta el tamaño de los pájaros en cuestión, más del doble de los que se ven habitualmente en España. Incluso en algunas zonas, las hembras atacan durante la época de celo a las personas. Aunque, desde que en 2001 se comenzaran a adoptar medidas de control, el número de animales haya disminuido considerablemente, todavía no es suficiente.

La cantidad de basura producida en Tokio es ingente, así que nuestros simpáticos amigos tienen un variado y abundante menú donde elegir, lo que explica su desarrollo, que ríete tú de los complementos vitamínicos. Como cada desperdicio tiene su lugar diferente e incluso hay que pagar al ayuntamiento por tirar cierto tipo de objetos, las bolsas deben ser transparentes para evitar el fraude. Lo último en la guerra contra los cuervos es la bolsa de basura amarilla. Como si se trataran de Green Lanterns, este color es su anatema. El secreto está en que, a pesar de ser transparentes, los cuervos perciben el amarillo como opaco y permanecen indiferentes ante su comida, ya que no se percatan de su existencia.

El único problema que presenta es que el coste de fabricación es de unos 280 yenes por bolsa, frente a los 98 de las transparentes de toda la vida. Y ver también, por supuesto, lo que tardan los animalejos en descubrir el truco...

martes, septiembre 27, 2005

Tele-¿pizza?

Periódicamente aparece en el buzón, aunque es fácil hacerse con ella en algunas bocas de metro, publicidad de empresas de "señoritas a domicilio"como la de abajo.


Los precios y las facilidades de pago vienen muy detalladas, mas me pregunto, ya que no pone nada al respecto, si también tendrán promociones en las que regalen a sus mejores clientes gorras con el logotipo de la empresa.

Otra de las dudas que me corroen es saber si las señoritas se desplazan zigzagueando en motocicleta entre los coches, y si se acogen al código ético de los repartos a domicilio y cuando el encargo llega más de media hora tarde -o bien, frío- invita la casa.

Waterboys

Si no la han visto, les recomiendo que se hagan con Waterboys la divertidísima película que firmó Shinobu Naguchi en 2001 y que tanto éxito cosechara en Japón. Tanto que no sólo se hizo una serie televisiva, sino que logró poner de moda en Japón ¡la natación sincronizada masculina! Hoy han emitido íntegramente por la tele (no puedo decirles si en directo o en diferido) la Tercera Edición del Campeonato Nacional de esta disciplina, en la que se enfrentan alumnos de secundaria de institutos de todo el país en rondas clasificatorias con un altísimo nivel.

Por lo menos, vean la película. Y luego me cuentan si eso.

domingo, septiembre 25, 2005

Aconejado

Han podido conmigo. En una puerta del Loft (unos grandes almacenes) de Shibuya había un par de conejitas color de rosa -lamentáblemente, más parecidas al conejo de Alicia en el País de las Maravillas que a los de Playboy- jugando a "piedra, papel o tijera" con cualquiera que se atreviese a retarlas. Una de ellas se encargaba de medirse contra los viandantes, mientras la otra canturreaba acompañándose de un tamborcillo. A su lado, dos mozuelos, uno de ellos enmascarado y blandiendo un martillo de plástico, jaleaban y ponían la nota de color al conjunto.

Llegado mi turno, ambos hemos escogido empezar con tijeras, lo que nos ha llevado a la repetición, donde, hábilmente, también hemos coincidido en papel. Manteniéndose allí con sabiduría, la conejita ha dejado que me fuera a piedra y firmase mi derrota.

El triunfo era festejado con la entrega de una misteriosa bolsa de Loft. Aún así, he tenido premio de consolación, consistente en un superganchito de maíz con sabor a takoyaki, una especie de buñuelo de pulpo. Y es que, como dice el refrán, "A falta de conejo, buenos son pulpos".

sábado, septiembre 24, 2005

Lleve usted nardos, caballero, si es que quiere a una mujer

Las flores son una parte esencial de la cultura japonesa. Y no sólo en cuanto al ikebana (decoración floral tradicional). Por si uno no ha tenido tiempo de ir a la floristería, existen este tipo de expendedoras florales. Aunque la máquina de la foto se halla en plena estación de Shinjuku, es más común encontrarlas a la entrada de los hospitales.

Por supuesto, todo son flores cortadas, y es que sería una grosería llevar a un enfermo una maceta viva, ya que "raíz" se prununcia igual que "dormir", y suena a invitación al sueño eterno, una forma poética de decir "muérete".


martes, septiembre 20, 2005

Idiosincrasia

Estas cosas sólo pasan en Japón. La semana pasada, saltó la noticia: una funcionaria del departamento de bomberos de Tokio que mantenía una relación sentimental con un compañero de trabajo casado decidió que el morbo del adulterio no compensaba, y que le prefería viudo y sólo suyo.

A través de una página de internet que ya no está en funcionamiento, contactó con un asesino profesional para que "ejecutara" el trabajo. Sin embargo, los asesinos japoneses no deben de compartir el mismo entusiasmo por el trabajo que el resto de sus compatriotas que se dedican a otros menesteres, pero sí profesaba gran amor por el dinero y no dejaba de pedir más y más como condición previa a su labor.

Nuestra funcionaria, ya harta de esperar y con el bolsillo unos millones de yenes más ligero, no se le ocurrió nada mejor que acudir a la policía para presentar una denuncia contra su asalariado por incumplimiento de contrato. Gran jugada, sí señor.

Así que se prevé que la historia termine con vacaciones a la sombra para dos y un posible divorcio a la vuelta de la esquina. Pero seguro que el amor entre los funcionarios durará para siempre; todo es para bien.

miércoles, septiembre 14, 2005

Un buen muchacho

Perdonen que se lo diga, pero soy un pedazo de pan, y muy tierno. La semana pasada, cuando volvía a casa a las tantas después de trabajar, enfilé, como de costumbre, la calle comercial semipeatonal que se extiende desde la salida sur de la estación de Kiyose (andar cansa, pero sale más barato que el autobus). Unos pocos pasos más tarde, vislumbré en el suelo, bajo el menú de un restaurante, una cartera roja. Ni corto, ni (ejem) perezoso, me hice con ella y miré a ver si había alguna identificación (un carné de conducir y un montón de tarjetas de visita del mismo señor, bonos de tren y autobús, nada de dinero). Sopese mis opcciones que iban desde ir al puesto de policía más cercano (al otro lado de las vías), llamar por teléfono al señor (que vete tú a saber) o entregarlo en el puesto de policía que tengo al lado de casa, ya en Higashikurume, que fue a lo que me decidí (más por perezoso que por corto).

Ningún agente de policía se hallaba tras el mostrador, pese a la sempiterna luz encendida, pero un cartel invitaba a descolgar el teléfono que había sobre la mesa y que te ponía en contacto con los agentes que estaban de patrulla por la zona. Así lo hice, me preguntaron dónde estaba y anunciaron su presencia en breves minutos. Los minutos serán breves, pero cuando se acumulan, el tiempo se magnifica, sobre todo si uno está cansado, tiene hambre y cómics que traducir sobre la mesa. Estuve esperando el fresco en la puerta, dando una gran imagen de los extranjeros, y más de 15 minutos después, dos amables policías (no es ironía) aparecieron, me tomaron declaración (nombre, dirección, ocupación, hora y lugar del hallazgo etc.) y me preguntaron si quería recompensa. Yo les dije que no, que no hacía falta y entonces me pidieron que firmara en el recuadro que decía "Renuncio a exigir una recompensa". Sin embargo, sí que puse mi número de teléfono a disposición de la víctima por si quería algo.

También me informaron de que, tras seis meses en depósito, si no aparecía el dueño, podía reclamar lo encontrado para mí, que si lo quería o también renunciaba (haciendo especial énfasis en esto último). Les contesté que, estaba seguro de que no tendrían ningún problema en encontrar al dueño, pero que, llegado el caso, cogería el autobús a su salud sin problema. Me extrañe de que no llamaran al movil del señor, rápido y sencillo y se perdieran en tanto papeleo.

Una experiencia muy bonita, pero la próxima vez, optaré por llamar por teléfono directamente a quien sea que haya perdido lo que encuentre, se pierde mucho, mucho tiempo.

Eso sí, uno o dos días más tarde apareció un mensaje de agradecimiento en mi contestador. Incluso volvió a llamar al día siguiente, pero sólo estaba Shizuka, y ya debió de valerle como agradecimiento. Comentó que más que los abonos de transporte, se alegró mucho de poder recuperar las tarjetas de sus contactos. Y me parece muy bien.

Para lo que quieran, señores.

lunes, septiembre 12, 2005

¿Quién me ha robado la fe en el género humano?

Ayer hubo elecciones al Congreso en Japón, y pintan bastos los resultados. El Jimintô, la versión japonesa del PP y partido del primer ministro Koizumi, ha obtenido mayoría absoluta con 296 escaños, porcentualmente el mejor resultado de su historia (dos veces consiguió más de 300 parlamentarios, pero el número de diputados era mayor en esos tiempos). La oposición en bloque, por otra parte, ha caído en picado.

También se ha batido el record de participación desde la reforma del proceso electoral, más del 65%, aunque se llegó a hablar en algunas previsiones de esta semana pasada del 75% . Como ven, unas elecciones que han conseguido movilizar a los japoneses. Lamentablemente, se me han movilizado hacia el lado opuesto. Lo que más miedo me da es que Koizumi se lance a modificar la Constitución y en pocos años tengamos un superejército japonés a las órdenes del presidente de turno de los EEUU. Suerte que dentro de los partidos japoneses hay muchas corrientes internas; no es un gran consuelo, ya que Koizumi ha salido más que reforzado de los comicios, que adelantó en su día precisamente para eso, purgar su partido de los que votaron en contra de su reforma (léase privatización) del servicio de Correos. Y lo ha conseguido. Puede que sea mal político, pero es un gran estratega. Envió a sus pesos pesados a los distritos en los que contaban con más apoyo popular los disidentes y reclutó a una serie de bellísimas famosas, conocidas como las kunoichi (mujeres ninja) de Koizumi, si en propaganda funciona, también en política.

Sin embargo, Horiemon, el famoso dueño del portal de internet Livedoor que protagonizó el polémico intento de compra de la emisora de radio Nippon hôsô y que se presentaba como candidato independiente recomendado por Jimintô (ejem), no ha sido agraciado con la confianza de la gente, toda una sorpresa.

Por otra parte, el sistema de voto en Japón es, como no podía imaginarse de otra manera, curiosísimo. Esta vez había que introducir 3 papeletas en las urnas. La primera para elegir por voto directo a uno de los candidatos que se presentan en tu distrito. La segunda es una lista política a la manera española; en ella pueden estar incluidos los candidatos a la elección directa, para asegurarse la repesca en caso de que fracasen solitos. Y la tercera es para censurar a los jueces del Tribunal Supremo; si se introduce en blanco, es que todo va bien, y si piensas que un juez lo está haciendo mal, hay que marcarlo. Como ya pueden imaginar, esta última no sirve para nada a efectos prácticos, y ni siquiera dan el resultado por la tele.

En mi distrito, donde en las elecciones al Concejo de Tokio fueron elegidos el candidato del Minishutô, que ganó, y el Jimintô, esta vez, cuando sólo podía pasar uno, ha salido elegido el conservador. Cierto es que era un candidato joven y que contaba, sin lugar a dudas, con el mejor cartel de propaganda electoral de los 3 (Minishutô, Jimintô y el Partido Comunista), pero permítanme que no celebre el resultado de este su(nau)fragio universal.

Ay.

sábado, septiembre 10, 2005

Se hace saber

Que hoy, sábado 10 de septiembre de 2005, a las 19:30 tendrá lugar en el Fnac de Zaragoza la presentación de "ADUS: La Batalla del Neda", el nuevo CD del que fuera cantante de The Bloody Mary's, Chechu Martínez. La obra, inspirada en un guión co-escrito por él mismo junto con María Royo, e ilustraciones del dibujante catalán Jordi Pastor.

Página oficial: www.septimocielo.es/adus.htm
Demos en mp3 del disco: www.septimocielo.es/adusnedamp3.htm

No se lo pierdan.

viernes, septiembre 09, 2005

Galenos

Hará un par de semanas que me planté en la consulta del otorrinolaringólogo más cercano porque notaba un bulto muy molesto en la garganta. De paso, aproveché para revisarme el oído (que no el odio, que lo tengo muy bien), ya que o la gente pronuncia muy mal, o yo no oigo muy bien.

Sin embargo, tras hacerme unas pruebas de audición, y meterme un tubo por la nariz para verme la garganta, me dijo que estaba más sano que Hércules Poirot, que oía muy bien y que sólo tenía un poco inflamada no sé qué glandulita, con lo que ya podía irme para casa. Previo paso por caja, claro. Gracias a que el sistema sanitario japonés cubre el 70% del gasto médico, no pagué más de 3.800 yenes, pero me quedé igual que estaba.

Como el problema seguía igual, hoy he ido a otro otorrino. Casi estábamos solos en la sala de espera (tenía una consulta gigantesca), así que he rellenado el papel y enseguida para adentro. Me ha mirado la garganta con el famoso espejito con forma de donut y palpándome la garganta me ha dicho que la tenía muy inflamada y que no le extrañaba que notase algo (fíjense en que no le hizo falta meterme nada por la nariz). Aún así, no me duele, no estoy enfriado y mi voz está perfecta...

Me ha puesto una especie de mini porrón de cristal en la boca, conectado a un tubito de plástico , por donde tenía que aspirar un gas medicinal durante tres minutos que me ha relajado la garganta. Me ha recetado un montón de pastillas y ha dicho que vuelva la semana que viene, cuando se me acaben. Todo eso por 1.800 yenes.

Las medicinas las hemos comprado en la farmacia de enfrente, donde he tenido que rellenar de nuevo otro formulario por si tenía alergia a algún medicamento (sólo les falta pedírmelo en el tren). Era opcional (entre 10 y 30 yenes extra por cada uno, no sé de qué depende el precio) pedir que te imprimieran un papel con la foto de las pastillas y cuándo y cómo tomarlas. Por supuesto, lo he pedido y mola.

lunes, septiembre 05, 2005

¿De dónde vienes? I bring some apples

Ayer pudimos despedir a Paco Barberán y familia ya a punto de volver a España. Disfrutamos de una agradable y como siempre interesantísmima comida junto a unos amigos que nos dejó con ganas de más.

Tras el café, como iban cargados de maletas, niños y carrito cogieron un taxi para volver al hotel. Y pasó lo de (casi) siempre. Paco habla un japonés perfecto (acaba de traducir el Código Civil Japonés...). Pues bien, el taxista japonés, un señor que rondaría los 70 años, se empeñaba en responderle en inglés, pero no se piensen que en el inglés de un licenciado en Oxford, que más allá de "yes", "no" y "wait" no pasaba...

Ya saben, los misterios de Japón.

¿Por quién doblan las campanas?

El pasado día 28, se celebró en Kiryu una ceremonia conmemorando los 17 años del fallecimiento del padre de mi suegro (o suegroabuelo). Según la tradición budista, cada x años se tiene que repetir el acto y esta vez tocó en un día en el que Shizuka tenía una grabación para un documental de la tele, y como venía familia de todas partes del país en exclusiva para la ocasión, fui solo para no quedar mal, a pesar de haber tenido que madrugar en domingo...

La ceremonia tuvo lugar en un pequeño templo, donde se halla la tumba de la familia Shimoyama. Antes de empezar, tomamos un té en un cuartito aparte; y, una vez fue el momento de comenzar pasamos al edificio principal donde nos esperaban unas banquetas colocadas frente al altar, donde fuimos tomando asiento.

Este tipo de celebraciones no le salen baratas a la familia (así que todo el mundo colabora con un donativo para sufragar todo el evento), así que se agradece que el monje se lo tome en serio a pesar de que hace una detrás de otra. Básicamente, consistió en el recitado por su parte de varios sutras con voz firme acompañados de certeros golpes de percusión y movimientos precisos, que denotaba que, como los mejores músicos, tenía toda su atención puesta en el momento presente. Algo digno de verse. Para finalizar, pasó de mano en mano una pequeña caja dividida en dos compartimentos donde cada uno echaba un poco de incienso del compartimento derecho a la parte izquierda, donde éste era quemado.

Lástima que uno de los niños, lógicamente aburridos como ostras, no parase de meter ruido y rompiera parte del encanto de la ceremonia. Sin embargo, a nadie se le ocurrió sacarlo (o no traerlo), porque básicamente es un acto para quedar bien con la familia, más que con el espíritu del muerto. Tremenda tontería, no hace falta poner ninguna excusa para reunirse, pero para hacer algo a medias y de mala gana, mejor no hacerlo.

A la salida, lloviendo, fuimos a la parte trasera para depositar en la tumba por turnos unas varillas de incienso, tras lo que se nos repartió un "soshiki dango", un dango especial para los funerales que está bastante malo, supongo que para que la gente no se alegre de comer dulces en momentos así...

Con el muerto en el hoyo, los vivos pasamos al bollo al restaurante que estaba justo enfrente donde nos pusimos morados con una comida exquisita. Al terminar, el hijo mayor del homenajeado (quien se encargó de prepararlo todo) nos repartió un presente de agradecimiento a cada uno (recuerden que con el donativo se paga ceremonia, comida y regalo...) que pesaba una tonelada y que resultó ser un jarrón de cristal que, gracias a Buda, hice que me enviaran por correo hasta Tokio.

No se me mueran, que luego es muy complicado todo.