martes, agosto 30, 2005

Sarna con gusto...

Resulta que, cada año, el canal de televisón Nihon Terebi organiza un telemaratón de 24 horas de televisión solidaria. Nada nuevo en las pantallas españolas, pero como no podía ser de otra forma en Japón, no acaba aquí la cosa.

Paralelamente, se solicita la colaboración de un famoso para que, durante la emisión -o sea, en 24 horas-, corra (o recorra) 100 kilómetros. Por supuesto, en uno de tantos ejercicios de masoquismo tan típicos del pueblo japonés, el corredor no recibe ningún tipo de premio, ni tampoco consigue una donación millonaria para beneficencia. Sin embargo, los japoneses hablan de esfuerzo, superación personal, un logro importante, inspirador, emotivo hasta las lágrimas... pero yo sigo viendo a un pobre hombre que no tenía ninguna necesidad de darse el palizón.

En esta ocasión, el afortunado ha sido Kazuya Maruyama, famoso abogado televisivo de (¡)59 años(!), que ha entrenado durante 4 meses exclusivamente para la hazaña. No vean la imagen que daba el letrado mientras recorría las calles arrastrando los pies mientras era jaleado por la gente... ni un ecce homo. A su lado, un par de representantes del programa (uno de los cuales corría en bicicleta...) y el entrenador, que repite todos los años y que acababa de ser operado de la espalda, donde le habían colocado una pequeña barra de hierro -cosa que no le ha detenido para correr a pesar de que le habían recetado reposo-; no me extraña que, con semejante cita una vez al año, parezca más viejo de lo que es.

domingo, agosto 28, 2005

Sombra aquí y sombre allá (o prohibido vivir)

Desde hace un tiempo, las japonesas han descubierto una nueva manera de cómo aprovechar el tiempo que se pierde a diario en el tren, que es bastante. Se acabó el manga y los móviles y ha llegado el momento del maquillaje. El traquetreo lo pone difícil, pero ya son todas unas expertas en aplicarse cremas, rimel y rizarse las pestañas en un número variable de estaciones.

Las personas mayores lo encuentran de un mal gusto insoportable (les aseguro que es interesantísimo) y protestan de que si hacen gestos con la cara, que si no paran de sacar cosas del bolso o que ocupan mucho espacio con los codos. Ésto último me hace gracia, porque hay cientos de salary men que se sientan como si estuvieran en el sofá de su casa, poniendo sus piernas en ángulo obtuso e impidiendo que se sienten todos los que podrían (podríamos). Pero como no se maquillan, parece que molestan menos.

Había pensado en aprovechar y afeitarme, pero la espuma mancha, la cuchilla es peligrosa y la máquina eléctrica hace un ruido infernal. Tendré que seguir leyendo o estudiando.

Pero el punto álgido de esta historia sucedió hace un par de días, cuando subió al tren una chica con un café con hielo en su vaso de plástico, con tapa y pajita. Para combatir el calor veraniego y el sueño mañanero se lo tomaba sorbito a sorbito en absoluto silencio y sin molestar a nadie. Hasta que una señora que estaba al lado le picó alguna mosca y le dijo con cara de disgusto que cesara de beber en el tren. La joven, en vez de mandarla a escaparrar u ofrecerle un trago (versión piadosa) agachó la cabeza y guardó cuidadosamente el vaso en una bolsa de papel con asas donde llevaba lo que parecían ser apuntes. Incluso después de que bajara la señor se abstuvo de continuar la ingesta. Me recordó unos meses atrás, cuando nos visitaron Kike y Natalia. En un tren de las siete y media de la mañana, rebosante de gente, un hombre que iba escuchando la radio con cascos estaba empeñado en que fuéramos en silencio (les aseguro que hablábamos sin ninguna estridencia, parecía un confesionario) haciendo de vez en cuando el equivalente japonés a nuestro "Chssss". Pero nosotros, mira por donde, no le hicimos ningún caso.

Cualquier día van a poner un cartel de "Prohibido vivir mientras se viaja en tren".

martes, agosto 23, 2005

Pezqueñines

Hoy les presento a nuestras nuevas mascotas: como perros, gatos y animales salvajes están prohibidos en nuestro edificio, hemos decidido adoptar dos medaka que nuestra almohada de peluche en forma de kappa vigila atentamente.




















Foto: Shizuka Shimoyama

No se lleven a engaño por el par de peces de cristal que adornan el fondo, los medaka (en inglés, killifish) son unos peces diminutos que tienen fama de reproducirse rápidamente (así, entre el conjunto, igual se ve algo), pero los nuestros tardan un poco. Comen muy poquito y se pegan día y noche nadando de aquí para allá, la pecera les debe de parecer todo un palacio.

Por otra parte, el kappa es un animal del folklore japonés (aunque siempre hay alguno que afirma que existen de verdad y que los ha visto). Viven en los ríos y se divierten haciendo la vida imposible a la gente cuando les da por ahí. Ni se hacen la tonsura, ni son franciscanos, sino que se supone que su cabeza tiene una pequeña oquedad llena de agua que, si se derrama o se seca, provoca la muerte del kappa.

¿Se les ocurre algún nombre?

Rumorólogos y cuentos de viejas

Pues resulta que Piano man ha roto su silencio. Con 4 meses callado a sus espaldas, podría ser todo un campeón jugando a lo de María Salamiento y sus deposiciones que se llevó el viento. Pero igual que Orfeo volviendo la cabeza, con su gesto se ha roto el hechizo romántico y ha comenzado algo peor.

Y es que el señor este lo ha hecho muy bien. Desde luego, para estar tanto tiempo sin hablar alguna cosa no debía de funcionar bien dentro de su cabeza, así que todas esas denuncias por fraude a la Seguridad Social británica no prosperarán mucho. Aún así, ha conseguido, si no reírse, sí engañar a todo el mundo (y a más de uno darle la oportunidad de soñar) sin hacer mal a nadie. Un aplauso.

Pero... deja dos grandes temas sobre los que reflexionar y la incógnita de por qué su familia no lo reclamó pese a que su imagen era famosa en el mundo entero. Por una parte tenemos a los periodistas que han estado difundiendo la mentira de que era un virtuoso del piano cuando lo único que podía tocar emitiendo sonido era la flauta de Bartolo (ya saben, la de un solo agujero), sin emitirlo hay una obra de John Cage que es toda en silencio... ¿Nadie fue capaz de acercarse a preguntar a fuentes directas? ¿Qué clase de periodismo profesional tenemos? Me parece vergonzoso y preocupante. Más teniendo en cuenta el segundo punto, la confianza ciega que tiene la gente (y tengo, que también me engañaron a mí) en lo que dicen los medios de comunicación sólo por aparecer en ellos, algo más propio de otros tiempos. ¿Cuántas historias como ésta nos estarán colando? Y más en temas importantes como política, guerras, odios... ¿dónde podemos corroborarlo? Pensémoslo seriamente, que lo merece. No es nada nuevo, ya se sabe que los medios están influenciados y dirigidos; aunque una cosa sea la mentira tendenciosa y otra la dejadez profesional, pero nadie ha levantado la voz sobre este tema, tal vez por desencanto, pesimismo justificado o posmodernismo virulento. Pero no se trata de una broma. Me da miedo, mucho.

¿Dónde está Spider Jerusalem?

lunes, agosto 22, 2005

Dragostea Din Tei

Los moldavos O-zone tienen copadas todas las listas de éxitos de Japón con su tema Dragostea Din Tei. SMAP la usa como entradilla para uno de las secciones de su programa televisivo Bistro SMAP, pero el verdadero secreto de la canción reside en que, a pesar de estar en rumano, los japoneses dicen que "se entiende" en japonés. Han hecho una nueva letra con la ayuda de Antoñita la fantástica mezclando lo que se oye con lo que les gustaría oir, porque aunque sí debo admitir que hay alguna palabra "reconocible", la mayoría necesita más imaginación y buena voluntad que otra cosa. Huelga decir que, por supuesto, son frases absurdas.

En un gesto muy propio de los japoneses, la canción se ha popularizado como "El amor de Maiyahi", por el principio en el que cantan "Maiyahi, maiyaha...", título bajo el que se comercializa un DVD con una animación subtitulada que representa la nueva letra, con unos gatos bebiendo sake, guardando la vaca y soprendiéndose del tamaño de una gran funda de flauta... Los japoneses lo encuentran tremendamente divertido, pero... aunque la canción me gusta, soy gente de risa difícil, y más cuando se trata de una alucinación auditiva. Pueden ver un trozo en su página oficial japonesa, llamada, como no, http://maiahi.com.

Aunque tengo entendido que "Los Morancos" también hicieron su propia versión en España. Lo que pasa es que "Los Morancos" me hicieron reír una sola vez en la vida y fue hace muchos, muchos años. Y el pasado difícilmente vuelve.

sábado, agosto 20, 2005

Robots en Roppongi (El perro de San Roque no tiene rabo)

El fin de semana me acerqué a Roppongi Hills para visitar el museo Mori, situado entre los pisos 50 y 53 de la torre que lleva su nombre. A la entrada, había un rincón donde Honda mostraba los frutos de su investigación en robótica y la evolución de sus androides hasta el actual modelo Asimo.

Sus robots caminan, suben y bajan escaleras, pueden reconocer rostros, etc.





















La primera versión.




















Segundo intento.





















Asimo, los japoneses lo reducen todo.




















Aquí los tienen en línea para que se hagan una idea del tamaño.

Yo quiero uno.

Y si les pica la curiosidad, no se pierdan a Aibo, el perro artificial de Sony. Limpio, silencioso e inteligente. Depende del dueño que se convierta en un buen o mal perro, ya que aprende y hay que educarlo.

Sidra El Gaitero

Aquí me tienen por primera vez en el anuncio que pone todos los meses la Academia Castilla (donde trabajo) en la contraportada, del cuadernillo que publica NHK (la televisión pública japonesa) como complemento a su curso de español (versión tele y versión radio; yo salgo en esta última). De momento, nadie me ha parado por la calle, así que no sé si me va a servir de mucho.





























Un pequeño paso para Micko y un gran salto atrás para la humanidad.

miércoles, agosto 17, 2005

Vamos de paseo pi pi pi

Mañana vuelven las clases y hoy no se acaba de ir el resfriado que me ha prestado Shizuka. Con este panorama tan alentador, mejor que vayan a recorrer otros lugares más saludables. Para ello les recomiendo los siguientes enlaces:

En Abotepronto.net, mis amigos David y Daniel Picó, hermanos y residentes en Badalona cuentan aquí nuestra excursión al Comiket, el salón del fanzine de Tokio) el fin de semana pasado. Añadir que fuimos un poco tarde y apenas nos dio tiempo a curiosear entre los miles de fanzines a la venta. Como siempre, gran variedad, pero muchos, muchísimos, sobre El señor de los añillos y/o temática gay.


El imprescindible Diario de Gumpo, que escribe César Iglesias desde Corea, nos habla aquí con más detalle sobre Japón en la Segunda Guerra Mundial. Interesantísimo, no se lo pierdan.

Y para terminar, en la web de
Ponent Mon se ofrecen gratuitamente las primeras 60 páginas de Homunculus, a la venta el próximo mes y una de las dos mejores series que, a mi parecer, se están publicando en Japón.















Ya me contarán qué tal el paseo.

martes, agosto 16, 2005

Un archipiélago se balanceaba

Hoy ha vuelto a tocar terremoto en Japón. Afortunadamente para nosotros, no ha pasado nada en Tokio. Desafortunadamente para los habitantes de Miyagi no ha sido así y han sufrido una sacudida de 7'2 grados Richter que ha dejado varios heridos. Los trenes se han parado, y los pasajeros han tenido que caminar hasta la estación más cercana. Como siempre, un desastre; y eso que estamos en Japón, que es un país preparado para todo este tipo de catástrofes que, en cualquier otro lugar del mundo, hubieran tenido consecuencias de proporciones espeluznantes.

Porque si no fuera por el coste humano y material que suponen y el riesgo que presentan, los terremotos serían bastante divertidos. En Tokio ha tenido una intensidad de 4 grados Richter. Me ha pillado en casa, leyendo tumbado en la cama y, al principio, he tenido serias dudas sobre lo que estaba pasando. Sentía como si hubiera alguien dando golpes al colchon desde debajo de la cama, lo que me ha extrañado, así que he pensado que estaba desarrollando algún tipo de enfermedad muscular que me causaba espasmos. Menos mal que he visto que la lámpara se balanceaba ligeramente y me ha quitado todas las dudas y toda la angustia.

Por momentos, estando de pie llega a ser difícil notar el temblor y uno símplemente siente un ligero mareo, como si las cosas no estuvieran en el sitio que les corresponde, pero tampoco se sabe muy bien por qué. Ahora bien, tumbado o apoyado en la pared no hay equívoco.

Este año están ocurriendo muchos terremotos, más que el pasado y muy potentes. Esperemos que no continúe así la cosa, que hay gente que lo pierde todo, incluso la vida.

lunes, agosto 15, 2005

Mea culpa

Sesenta años del final de la Segunda Guerra Mundial han tenido que pasar para que Japón haya pedido disculpas por su brutal política colonial en Asia durante la primera mitad del siglo veinte. Ya saben que Junichirô Koizumi no es santo de mi devoción, precisamente, pero a pesar de llegar demasiado tarde y demasiado cerca de unas elecciones, es un gesto loable. También se ha reprimido de su visita anual al al Templo Yasukuni pararendir homenaje a los espíritus que se dice descansan allí de los militares japoneses muertos en la contienda, entre los que hay varios condenados por esa tautología llamada crímenes de guerra. Visitas que encendían las iras de chinos y coreanos y no mejoraban precisamente las relaciones de Japón con los países vecinos. Sin embargo, aunque menos que el año pasado, varios miembros del Jimintô, el partido conservador en el poder, sí que han seguido la tradición. Con unos comicios a la vuelta de la esquina, no quieren perder los votos de los sectores más rancios de la derecha japonesa. Comicios que, según las encuestas se les encaran positivamente, permítanme que me eche a temblar. Y es que el 11 de septiembre no ha sido una muy buena fecha en la Historia de la humanidad, acuérdense de Chile.

Ahora sólo falta que más países sigan el ejemplo de Japón y empecemos a hablar de la conquista de América, las cruzadas, el colonialismo europeo, etc. Ánimo.

Haciendo el Agosto

El mes de Agosto gira en torno a las vacaciones de Obon para los japoneses (ya les hablé de quie incluso tienen su propio baile, el bon). Aunque las fechas difieren en según que parte del país te encuentres, ahora mismo tocan en la capital (por definición, la ciudad que manda). Es en esta época cuando se supone que los espíritus de los muertos vuelven a sus casas (nada truculento) y la gente aprovecha para volver a su pueblo natal y rezar frente a la tumba de sus familiares. De este modo, Tokio sufre un curioso efecto, aunque sus calles siguen repletas de gente, a la hora de coger el tren, sí se nota el éxodo masivo de sus habitantes.

Típicos son los fuegos artificiales, que duran más de una hora y poco tienen que ver con a lo que estamos acostumbrados los españoles en nuestras fiestas. Lamentablemente, es un espectáculo que aún no he conseguido ir a ver a pesar de ser éste mi segundo verano. Sí que presencié el segundo día de fiesta que se organizó en Fureai Dôri, la calle comercial de la estación de Kiyose, la ciudad vecina a donde vivo.















En definitiva, todas las fiestas de Japón son una excusa para ponerse morado comiendo y rojo bebiendo cerveza, así que todos los comercios sacaron un puestecillo a la ya de por sí no demasiado ancha calle, donde además de un magnífico grupo de taiko, que tocaba dividido por sexos y no podría decir cuál de ellos lo hacía mejor, hubo "procesión". Las procesiones japonesas son totalmente diferentes de las españolas, aquí la gente levanta el paso (omikoshi), donde suele ir alguien de pie dirigiendo el avance, a hombros y bailoteando al grito de "wasshoi wasshoi" hacen que este se tambalee peligrosamente de lado a lado.





























Para terminar, no falto el grupo de señoras en yukata bailando bon.

domingo, agosto 14, 2005

Dándole la vuelta al Sol por el lado contrario

Como todos los doces de agosto, éste también me ha tocado cumplir años. Gracias a todos por estos últimos 12 meses. Si os portáis bien, os lo repertiré dentro de una vuelta al Sol.














Foto: Familia Ibáñez Muñoz

En Japón, y afortunadamente, no es costumbre tirar de las orejas (eso sería tocar), y tampoco se invita a los amigos a celebrarlo, sino que son éstos los que, si se acuerdan y les caes en gracia, organizan una fiesta en tu honor.

Yo sólo les puedo invitar a que se pasen por aquí; también les dejo que me pongan como excusa para organizarse una fiestecilla. Pásenlo bien.

Un elefante se balanceaba

Hoy, la línea Seibu Ikebukuro tenía un polizón a bordo, una laboriosa arañita que tejía su tela en uno de los asideros del vagón. Como sospechaba que ni sería radiactiva, ni su picadura me iba a convertir en Spiderman, he optado por la mejor parte del valor y me he acercado lo justo para hacerle estas fotos.




















(Más) espectacular era verla balancearse en el aire colgada de un largo hilo, que ha hecho que la gente abriera un gran espacio a su alrededor. Incluso me ha dado por pensar que tal vez sea una atracción turística de los Ferrocarriles Seibu, porque con la arañita a bordo, no se ha aburrido absolutamente nadie.















En cualquier caso, como sistema de defensa natural anti-mosquitos es ideal.

jueves, agosto 11, 2005

La O con un canuto en salsa de soja

Aquí les dejo el menú de un bonito restaurante italo-español situado en Shibuya. Además de lo más típico de la cocina mediterránea, también sirven versiones japonesas de los mismos platos, como la exquisita pizza de tarako (huevas de pescado) y siso (hoja aromática de una especie de ajedrea).

























Como les cae un poco lejos para degustar sus especialidades, confórmense de momento con imaginar a qué debe de saber un "Chulton de Galicía", un "Solomilo", un "Rodaball", un Mero a la "cantabrica".

Por si acaso, yo pedí del menú escrito en japonés, que se entendía mejor.

lunes, agosto 08, 2005

Aleluya

Iba yo el viernes pasado por la estación de Ikebukuro a eso de las 23:40 de la noche, camino a casa, cuando cruzó por delante de mí una joven que cargaba con un par de bolsas de la compra, con un gesto de dolor en la cara y una mano frotándose la zona lumbar, que despertó en mí una piedad mística. Cuando pasó por mi lado, le pregunté "¿Estás bien?" y entonces se obró el milagro; de repente, se irguió estirando toda su columna y, contestando que sí con los ojos muy abiertos, echó a andar a paso vivo en sentido contrario.

Me quedé unos segundos esperando que una luz bajara del cielo y se oyera el Aleluya de Handel, pero los milagros, por lo visto, son algo mucho más mundano y discreto que todo eso.

Viñetas a la brasa

Tendrán que creerme. Shizuka se llevó la cámara a Hiroshima y no pude documentar el evento, pero, el pasado viernes, Frédéric Boilet tuvo la amabilidad de invitarme a una barbacoa en el ático de su estudio. Aparte de disfrutar de las magníficas brochetas de Frédéric, regadas con un vino de Cariñena, se agradeció el viento que corría y nos ayudaba a olvidar la calurosa jornada de 36 grados que se sumaron a la habitual humedad del clima nipón.

Entre los asistentes se encontraban Aurelia Aurita, Hideji Oda, Daisuke Igarashi -que trajo un extraño sake de puerro que estaba exquisito- y el crítico francés Julian Bastide. Siempre es un placer verse rodeado de grandes artistas, y poder hablar con ellos de manga y de lo que no es manga. Boilet odia la Matsuken samba, no le digan que les gusta, ni le regalen el disco, ni le saquen el tema... se arrepentirán.

Como era de esperar, fue algo memorable. Yo ya estoy esperando la próxima.

sábado, agosto 06, 2005

Ecos de una Explosión

Como me informan de que Heraldo de Aragón ha decidido prescindir de mi artículo en el último momento, se lo ofrezco aquí. Lo mejor que tiene el escribir un blog gratis es que todo este tipo de rollos editoriales me la trae al pairo, el texto sigue siendo para ustedes y yo iba a cobrar lo mismo que ahora (o el doble, o el triple... (OoO)/ ). Pena me da, sin embargo, Shizuka, mitad del mérito es suyo y estuvo preguntando por Hiroshima a los supervivientes en vez de tomarse un café tranquilamente, así que va para ella.


El día 6 de agosto se cumplirán 60 años de la explosión en Hiroshima de la primera bomba atómica usada como arma de destrucción masiva en un conflicto bélico. Salvo por el ya de por sí sorprendente hecho de que haya pasado otro año más sin que se haya vuelto a utilizar la Bomba contra seres humanos, no se puede considerar un aniversario especial, porque el horror que permanece es exactamente el mismo; mientras que cada vez quedan menos supervivientes del ataque que puedan aportar su testimonio personal. Últimamente, se ha visto incrementado el número de donaciones al museo de Hiroshima de objetos personales de las víctimas, que saben que será la institución encargada de transmitir sus recuerdos cuando ellos no estén a las próximas generaciones, que cada vez olvidan más fácilmente.

El sueño de los habitantes de Hiroshima es poder ver el día en el que el mundo se haya desecho de todo arsenal atómico. No es un objetivo fácil, y menos si tenemos en cuenta el desconocimiento general sobre todo lo acontecido en la Segunda Guerra Mundial que impera entre los japoneses. En las escuelas, si hay suerte, se toca el tema de puntillas, con una visión del conflicto descafeinada y edulcolorada por un gobierno que, presionado por EE.UU., pretende una reforma constitucional que permita el rearme nipón, a pesar de contar con la oposición de la gran mayoría de japoneses.

En Hiroshima no hay rencores, porque consideran que el odio no es útil, que no produce nada. Todo fue totalmente destruido por la bomba, incluido el sentimiento de odio. EE.UU. había ganado la guerra y Japón sentía que no tenía derecho para protestar. Lo único que se permiten odiar son las guerras y las armas nucleares. Por eso sus actividades se realizan en silencio, sin grandes ruidos ni alaridos, en señal de respeto hacia los supervivientes, que todavía hoy sufren por enfermedades relacionadas con aquella fatídica jornada, y, a la vez, como rezo para que las almas de las víctimas puedan descansar en paz.

Este año habrá más grullas de papel y más farolillos flotantes en en río, pero la actividad más importante que tendrá lugar es el Concierto por la Paz, que se celebrará por vez primera en el Parque de la Paz, al aire libre. Veinte años atrás, fue Leonard Berstein el encargado de dirigir la orquesta y, esta vez, será uno de sus últimos alumnos, uno de sus favoritos, el japonés Yutaka Sado, quien se colocará frente a una orquesta especialmente creada para la ocasión, compuesta de jóvenes músicos de todo el mundo junto a varios representantes de la Orquesta de Hiroshima. El concierto contará con solistas invitados de la talla de Misha Maisky (violonchelo), Ryû Gotô (violín), etc. y será retransmitido a todo el mundo a través del canal internacional de la televisión nacional japonesa NHK World y en la dirección de internet www.nhk.or.jp/peacecon.

Sólo cabe desear -y colaborar para- que llegue ese día con el que soñamos todos, pero especialmente los habitantes de Hiroshima, y las únicas explosiones que se produzcan sean explosiones de júbilo y alegría ante un mundo desnuclearizado.

viernes, agosto 05, 2005

Las bombas de la vergüenza

Mañana se cumplen 60 años de la explosión en Hiroshima de la bomba atómica. Heraldo de Aragón me encargó un artículo sobre el tema en Japón que, si no hay novedad, aparecerá mañana tanto en la versión impresa como en la digital (gratuita, pero hace falta registrarse), donde les pondré un link. No me repetiré y les dejó que lo lean allí, que es donde corresponde.

Sólo avisarles de que pueden disfrutar a través de internet de los Conciertos por la paz que se ofrecerán en Hiroshima el día 6 y en Nagasaki el día 9. Yutaka Sado dirige una orquesta formada por músicos de varios países y con grandes solistas como Misha Maisky y Ryû Gotô.

La dirección web es ésta (hagan click en details en el punto 3), pero no olviden que es en horario japonés y tendrán que restarle 7 horas si viven en España.

Mucho mejor la música que el ruido de las bombas.

martes, agosto 02, 2005

Rally Pokemon

Aprovechándose del verano y los padres incautos, Japan Railways (JR - la dueña de la gran mayoría de líneas férreas de Japón) han creado junto a Nintendo el Rally Pokemon. Primeramente, se les entrega a los niños un folleto en cuyo reverso hay ocho casillas en blanco esperando a ser marcadas con los sellos de caucho de Pokemon que hay repartidos por 100 estaciones de Tokio. Vale cualquiera, pero la última tiene que ser una de las que tienen su nombre en un letrero rojo. Huelga decir que los sellos están fuera de la estación, y hay que gastar billete para conseguirlos, aunque se puede usar el pase 24 horas, que ronda los 750 yenes por adulto y 300 por niño.

Hecho esto, recibes un plástico con dibujos de Pokemon para usarlo de mantel en los picnics o las tardes en el campo. Y... un álbum para reunir los 100 sellos (incluso aquellos 8). No se crean que es algo fácil, tiene a los padres locos y les diré que, para conseguir 20, se tarda de media 4 horas. Como para evitar las aglomeraciones de las horas punta los sellos sólo están disponibles de 9 y media a cinco deducirán fácilmente que se tarda más de un día y más de dos en logralos todos, lo que deviene inevitablemente en la compra de varios billetes 24 horas de más.

El sufrido viajero que reune todos los bichos recibe una placa conmemorativa y entra en un sorteo de peluches, etc. (ya se podían haber estirado algo más). El plazo dura hasta el día 14, pero, ojo, sólo pueden participar las primeras 300.000 personas.

Y seguro que la participación se cierra la primera semana...

lunes, agosto 01, 2005

Micko Rodríguez

Como lo leen, que me tienen de Rodríguez durante toda la semana. Shizuka se ha ido a Hiroshima para colaborar en la organización de un concierto por la paz a celebrarse el día 7 y la casa es toda mía hasta entonces. No se crean que se me dan mal las labores del hogar, pero pasar de ser semi amo de casa a amo de casa a jornada completa más la pereza natural de vivir solo, pintan bastos. Pero vamos, que la casa va a estar más limpia que una patena, se lo aseguro.

Si por lo menos sirviera para que Andrés Calamaro y Ariel Rot me invitasen a formar una banda de rock...