viernes, diciembre 31, 2004

La culpa fue del chachachá

Ayer la policía detuvo al fin al "presunto" asesino de una niña pequeña. El crimen había conmocionado a todo Japón, así que ha sido una gran noticia.

El detenido es un repartidor del periódico Mainichi, y tal y como suponía, el director del citado periódico no ha tardado en disculparse ante la familia de la víctima. Y quiero decir disculparse, no darles el pésame.

Si ustedes ven la relación (no es una técnica de propaganda), por favor, me la explíquen.

Y yo les pido disculpas porque este blog no creo que se vuelva a actualizar hasta, al menos, el día 5.

Como niños

Llega el año nuevo y los grandes almacenes de todo Japón preparan cada año para el uno de enero una actualización de los "sobres sorpresa" que tanto han gustado siempre a los infantes (no hablo del ejército, a los otros, los inocentes). Pero aquí es un juego para adultos.

Las "bolsas de la suerte" hacen que se formen largas colas (me refiero a una persona alineada detrás de otra, no es un método efectivo de alargamiento del pene, lo siento) antes de la apertura de los centros comerciales. La cosa está en que se venden unas bolsas cuyo contenido es desconocido, pero que te garantizan que su coste es el doble (o, a veces, muchísimo más) de lo que tú vas a pagar. Así, por 5000 yenes puedes encontrar una plancha que ayer se vendía por 10 000, por 1 000 000 de yenes puedes encontrarte 2 000 000 de yenes en diamantes, o 2 000 000 de yenes en aceitunas rellenas de anchoa. Hay verdaderos especialistas en el tema, porque no todos los grandes almacenes son iguales.

Fíjense en qué técnicas de venta para deshacerse de los excedentes del almacén. Uno compra barato, pero sin saber el qué.

Hay de todos los precios, ¿se animan a jugar?

La prueba del algodón

Fin de año es una dura época para las amas de casa japonesas. No sólo se trata de cocinar el "osechi", el desayuno especial del día 1 del que ya les contaré algo en cuanto lo haya degustado, sino que, además, es la época en la que se hace la limpieza general de la casa. Ya saben, esos rincones difíciles que evitamos mirar el resto del año.

En occidente se hace la limpieza primaveral, con el buen tiempo, pero aquí es como un símbolo para empezar bien el año, de forma limpia y ordenada. Aunque conozco algún ejemplo que no ha cumplido la tradición durante varios años.

De momento, ayer nevó en Tokio y mi corazón de niño (el que llevo dentro del pecho, no el que tengo guardado en formol) se alegró. Ya les contaré si he sido capaz de tomarme las uvas, se las encargué a mi suegra, pero no sé si las habrá conseguido.

Feliz año a todos. Como díría Grant Morrison: a ver si este es el año en el que todos conseguimos lo que queremos, incluso el enemigo. Intenta recordar, sólo es un juego.

sábado, diciembre 25, 2004

Soy un monstruo

A ver si adivinan cuál es la foto del monstruo japonés llamado Godzilla.






Respuesta: las dos.
El primero es un monstruo gigante que destruía Tokio sin importarle que fuera ciudad o provincia, y el segundo es un monstruo, un gigante del béisbol así apodado.

De nombre Hideki Matsui, actualmente lleva varias temporadas jugando en los New York Yankees. Además de ser muy bueno, es muy querido por la prensa norteamericana porque siempre atiende a los periodistas y les responde con franqueza.

martes, diciembre 21, 2004

Les destruyo Tokio

Las meigas no existen, pero haberlas haylas. Pues lo mismo pasa con Tokio, que no existe... como ciudad. Y es algo que no se suele conocer en Occidente: Tokio, a pesar de ser la capital de Japón, no es una ciudad, es una provincia; y como tal, no tiene alcalde, sino gobernador.
El centro de la provincia está compuesto por 23 grandes ciudades pegadas unas a otras (llamadas ku), como Shibuya, Shinjuku, etc..., y muchas ciudades pequeñas (llamadas shi), como la mía. Ninguna de ellas se llama Tokio. Lo único que hay con ese nombre es una gran estación de tren y metro.
Estas son unas fechas excelentes para que les cuenten a sus hijos la verdad sobre Papá Noel, los reyes magos... y Tokio.

domingo, diciembre 19, 2004

Banzai

Último fin de semana antes de navidad, y todos los japoneses aprovechan para acabar de hacer sus compras. Aparte de los repartidores de pizza disfrazados de Papá Noel (incluso he visto un perro), también aparecen otros tipos de personajes más oscuros.
Ya les hablé de las furgonetas de la ultraderecha que van recorriendo las ciudades brindando música militar. Además de brindando, blindando, porque van bien protegidas por lo que pueda pasar. También me suena comentar la afición de los japoneses por dar discursos políticos, de todas las tendencias, en la puerta de las estaciones, y también la indiferencia absoluta con la que son recibidos por los viajeros.
Esta tarde, en la puerta de la estación de Ikebukuro, teníamos un discurso de uno de estos partidos. "Por el emperadooor, banzaaaaaaaaai", se desgañitaban gritando. Debo reconocer que lo decían con toda convicción, y eso no ha hecho sino aumentar mis temblores.
No lejos de allí se hallaban apostados algunos abuelos de aspecto descuidado que, aprovechando la época en la que estamos, sotenían unos carteles con mensajes como "Todos somos pecadores" y "Resucitemos en Jesucristo". Afortunadamente, han tenido el detalle de no decir nada sobre fin del mundo...
Y ya que estamos, les explicaré el porqué (o, al menos, uno de ellos) hay tantas sectas en Japón. Por lo visto, las organizaciones religiosas están exentas de pagar (al menos buena parte de los) impuestos, así que sale rentable montarse una secta para el fin de semana. Si la adoración y el proselitismo no les parecía suficiente aliciente para erigirse en pope, aquí tienen su oportunidad de oro.

Kitano sensei

Sepan que el ínclito Takeshi Kitano va a conducir desde el próximo curso una clase sobre dirección de cine en Geidai, la misma universidad donde trabaja mi señora, pero en diferente campus: Kitano en Yokohama, y mi señora en Toride.

Según me han informado mis servicios de inteligencia, los alumnos tendrán oportunidad de grabar sus propios ejercicios contando para ello con actores profesionales a los que tendrán que dirigir. Eso sí, con semejante profesor, no creo que nadie se atreva a cuchichear en clase, por lo que pueda pasar.

Si alguien está interesado...

Midas y Hermidas, o la lluvia dorada

Tampoco hay aquí ríos de leche y miel, pero sí que se bebe oro. Para las ocasiones especiales (y el año nuevo es una de ellas) se suelen comprar ciertas botellas de sake o champán en cuyo interior tienen flotando virutillas de oro, cual lluvia dorada (no, no me refería a la otra lluvia dorada). Al servirlo hay que procurar que caiga oro en todos los vasos, y se supone que beberlo da buena suerte.

En la parte informativa de hoy, les diré que en Japón tienen su propia versión del "Mensaje navideño de su majestad el rey Don Juan Carlos" en la forma del "Mensaje de año nuevo del Emperador Aki-Hito". Como el emperador no puede opinar de ningún tema político o religioso, su intervención se limita a decir "Deseo a todos los japoneses un feliz año nuevo". Una buena medida para no tener que pagar a alguien para que escriba un nuevo discurso cada año.

Brindo con oro por ustedes.

jueves, diciembre 16, 2004

Terrorismo social

Ayer tuve que tocar Chansón francesa en un restaurante español de Akasaka (La colina roja), como siempre acompañando a Pascal Venturelli, un cantante francés afincado en Japón desde hace años. Además de una rica cena semiespañola, pudimos conversar de lo divino y lo humano, lo habitual.
Ya les comenté alguna vez las peculiaridades de los japoneses para con los extranjeros, que parecen profesores de guardería. Sin embargo, él ha pasado a la ofensiva. Para hacerles pensar, según dice. Y es que cada vez que ve a alguien (fuera de los sitios de trabajo) usando un cuchillo y un tenedor, se acerca y le dice "Qué hábil es usted utilizando los cubiertos", o en el caso de que algún japonés le de por decir "bon jour", "merci" o alguna palabra por el estilo, responde "Qué bien habla usted francés". Si en vez de cantante fuera farmacéutico, podría decirse que les da una dosis de su misma medicina; y si fuera comerciante, les pagaría con su misma moneda (en cuyo caso, no obtendría ningún beneficio ni el vendedor, ni el comprador).
Por otro lado, aunque los japoneses son muy amables y respetuosos en general, hay ciertos detalles hacia el extranjero que son ciertamente sorprendentes. En mi cárné de residente, la palabra inglesa que emplean para denominarnos es "alien", y no extranjero. También he oido hablar de una española, a la que cuando le llaman (ya les comenté lo dificil que es llamar a alguien con un sustantivo) "señora extranjera", responde con un "señor/a japonés/a".
Tampoco puedo dejar de comentar lo acaecido en uno de los trenes que cogí ayer. Tuve la suerte de poderme sentar, algo que se agradece. No es que el tren fuese abarrotado, pero sí lo suficiente para que encontrar un asiento no fuera algo demasiado fácil. A mi derecha tenía a una chica (del tan criticado sector, que a mí me fascina, que aprovecha para maquillarse en el tren); a mi izquierda un asiento vacío, y a su lado una señora de unos 50 años.
Algunas personas prefieren, ciertamente, quedarse de pie por un motivo u otro; pero me llamó la atención que, en cuanto se levantó la señora madura, otra mujer que llevaba un rato de pie en el tren corrió rauda y veloz, cual alma que lleva el diablo, a ocupar su asiento vacante. Por supuesto, guardando uno vacío de separación conmigo. A mí es que me da la risa cuando presencio cosas tan absurdas. La próxima vez me desplazaré un asiento a la izquierda a ver si se vuelve a levantar (me refiero a la señora, que a mí no me excitan los trenes; al menos los urbanos).

martes, diciembre 14, 2004

Repóker


Foto: Miki

Aquí tienen una foto (hecha con un móvil, de ahí su baja resolución) de algunos de los miembros de La tuna de Japón. Hoy hemos tenido una actuación en una fiesta navideña de los trabajadores de una empresa que prepara bodas. Por lo visto, una empresa deficitaria desgrava impuestos, y es práctica corriente, al menos en Japón, celebrar este tipo de eventos, que pasan a engrosar la lista de gastos. Ya ven, perder también mola.

El lugar era puro lujo. Lamentablemente, no pudimos confraternizar con los invitados. Y mientras no estabamos tocando, nos recogían, y permanecíamos guardados hasta el siguiente pase.

Ocupándose de nosotros teníamos a dos guapísimas señoritas de la empresa de eventos musicales que se encargaba de la fiesta. Nos han acompañado en todo momento y se han preocupado de que todo saliese bien. Sin embargo, uno no sabe hasta que punto su eterna sonrisa y sus ganas de conversar son reales o de alquiler. Quiero decir que, yo no necesito un tratamiento especial para hacerme sentir importante que vaya más allá de la debida cortesía, y aunque el objetivo sea hacerte sentir lo más cómodo posible, al ser yo una persona ciertamente extraña, no puedo dejar de sentir cierto resquemor interior.

Una vez terminado el trabajo, hemos ido a comer juntos a un bufet libre italiano, donde, sin perder en ningún momento la compostura, todo ha sido mucho más natural. Como ver una fiesta nos ha hecho salivar, nos hemos montado nuestra propia juerga con la que hemos roto las sonrisas profesionales y reemplazádolas por sonoras carcajadas. Tres españoles diciendo sandeces absurdas en (un exquisito) japonés... tal vez nos espera una prometedora carrera como cómicos, ya saben: "We are dangerous".

Por si esto fuera poco, nuestras acompañantes respondían a los nombres de Miki (Bella princesa) y Mika (Perfume de belleza), y ya saben que servidor es Micko... si hubiesen venido Mike y Miku, seríamos un repóker viviente. Pero como tienen nombre de hombre, no los hemos echado en falta.

Dangerous

Hay en Japón una famosa pareja de humoristas que trabaja bajo el nombre "Dangerous". Por lo visto, cierta vez que viajaban por EE.UU. (donde son tan famosos como en España) un policía del aeropuerto les pidió que se identificasen y uno de ellos le respondió con el mismo gesto que usaban en al comienzo de sus espectáculos (no lo conozco, pero imaginen, manos abiertas, postura extraña y sonrisa), cuando dicen: "We are dangerous". Acto seguido, el policía se lo llevó para interrogarle. 3 horas. Y el otro esperando en la terminal. Si es que ya no queda sentido del humor...
En otro orden de cosas, avisarles de que se está probando con éxito un vehículo mixto que puede funcionar por carretera y por la vía del tren, cambiando las ruedas. Se prevee que esté disponible dentro de 2 años y medio, y entre sus aplicaciones podría estar la de ambulancia en zonas en las que nieva mucho y es fácil que se quede cortada la carretera, como en Hokkaido. Lo que no han dicho es para cuándo estará disponible la versión reducida para las maquetas de trenes eléctricos (yo quiero un tren nuclear ya).

domingo, diciembre 12, 2004

Reventa

Curiosos establecimientos los que hay situados en Japón y dedicados a la venta de todo tipo de entradas, tickets y bonos. Reventa perfectamente legal, y no sólo eso, sino que, a pesar de lo que pueda parecer, más barata que en taquilla.
Es decir, si se quiere ir al cine, al teatro, al béisbol, a un museo, a un concierto, o comprar bonos para la autopista, es mejor pasar por esa tienda, ya que tienen un descuento considerable. Cómo lo consiguen, no lo sé.
Como curiosidad, les diré que hace poco se descubrieron un montón de bonos para la autopista falsos en circulación, que habían sido vendidos en alguna de estas tiendas... (por no hablar del adolescente de 14 años que se dedicaba a falsificar billetes de 10 000 yenes y gastarlos en máquinas expendedoras de tarjetas telefónicas; algo más elaborado que el sistema español de hacer fotocopias en color que piensan todos los niños).
Sin embargo, sí conozco la explicación al por qué del descuento en los bonos de los grandes almacenes. Los japoneses prefieren regalar un bono (que se espende de primera mano en los grandes almacenes) antes que dinero (cosas del bien quedar, aunque se agradecería más lo otro), así que, o te lo gastas en algo que se venda en grandes almacenes (que suele ser casi todo, pero no tiene por qué ser el sitio más barato para comprarlo), o los cambias por dinero en una de esas tiendas. Por supuesto, el cambio es menor del precio real, pero no tanto como pensaba, pongamos que pagan al 95 %, y lo revenden al 98%. No crean que todo el negocio de cosas de segunda mano es tan barato para todo, pero uno se puede aprovechar de ciertas ventajas. Algo bueno tienen que admitir que hay por aquí también, ¿no?

Orejones

No pienso mencionar a Charles de Inglaterra más allá de la primera frase, descuiden. Más allá del (exquisito) turrón que mi familia tuvo a bien enviarme, no dispongo de ningún otro dulce navideño de los que tradicionalmente se consumen en España.

Pero he descubierto que los japoneses tienen su propia versión de los orejones, hecha, en vez de con melocotón, con caqui. Mas no se trata de tiras secas, sino de la fruta entera, que queda como una pelota anaranjada con arrugas de bisabuela, y que tiene su parte interior con una textura cremosa cercana a la mermelada, diferente de la superficie.

viernes, diciembre 10, 2004

¿Tiene cambios? ¿A cuánto?

Si usted vive en Japón y quiere conquistar a la tendera de la esquina, o simplemente es una buena persona, tome nota. Por lo visto, si usted va al banco y pide que le cambien un billete de mil yenes en mil monedas de yen para tener cambios en su tienda, se lo harán de 350 amores, que es la comisión en yenes que le cargarán por la operación. Así que si le lleva una colección de dinero suelto repe para que se la cambie a su tendero de confianza, le quedará muy agradecido.
Y es que señores, como les diría cualquier japonés, la economía va muy mal. Y no vea las cruces que se tiene que hacer uno, y lo difícil que es contener las lágrimas al ver a los banqueros por la calle, vestidos con harapos los pobrecitos, alguno con un simple taparrabos, descalzos, con la boquita y las manitas sucias, tiritando de frío y pidiendo con un vasito de papel.

La mona desnuda

La navidad, al ser éste un país minoritariamente cristiano, es como la mona desvestida de seda. Despojada de ropajes que constriña sus movimientos, se convierte en una orgía consumista que come y almuerza, y muy bien por cierto.
Así, el sentido familiar de las fiestas en honor de Mitra se reserva para añonuevo, y el día 24 y 25, lo festejan las parejas. Es más, lo festejan festejando. Una romántica nochebuena en un hotel es algo corriente. Aunque el regalo deseado por las japonesas es, invariablemente, un bolso de marca: Luis Vuitton, Channel, etc. Por otro lado, no es infrecuente que él se gaste toda la paga extra navideña en un regalo, y recibir sólo una corbata a cambio. Pero ¿qué es lo que no vale el amor?

Okupas

No es lo mismo estar ocupado que estar ocupando, podría recalcar Camilo José Cela. Como hay gente que no está tan puesta en tiempos verbales como el fenecido escritor, el gobierno japonés ha prorrogado un añito más la estancia (de dudosa legalidad) de Las fuerzas de Autodefensa de Japón en Irak, donde supongo que se estarán autodefendiendo.
Es tragicómico (tragi, aunque vaya al principio, hace referencia al final de la historia) lo sucedido no hace mucho en el congreso japonés. Una mañana la oposición progresista se encontró con que faltaba gran cantidad de diputados del sector en el gobierno, lo que aprovecharon para proponer una votación para retirar las tropas (de autodefensa, alias glóbulos amarillos) de Irak. Sin embargo, los diputados del gobierno se apresuraron a llamar por el móvil a sus camaradas ausentes, que acudieron de urgencia para parar la votación. "Ven al congreso. Pásalo", ponía en los mensajes... dicen.
Para terminar, les contaré el final del caso Jenkins, el desertor estadounidense que vivía en Corea del Norte al que le obligaron a casarse con una japonesa secuestrada y que pudo salir con su familia del país hace pocos meses (busquen artículos anteriores). Tras un brevísimo perido de detención, fue expulsado del ejército norteamericano y ahora se ha establecido con su familia en una ciudad de Japón, cuyo ayuntamiento se ha comprometido a buscarle un puesto de trabajo. No olviden que los ex-secuestrados por Corea son una especie de héroes nacionales.

¿Riiing?

¿Alguna vez ha sentido violada su intimidad cuando viajando en un medio público de locomoción ha usado su móvil para algo que no sea hablar (léase, mensajes, juegos, navegar por internet) y su vecino estira el cuello para ver qué sucede entre sus manos?
Pues no se preocupe más, porque ahora en Japón se han puesto a la venta unas pegatinas transparentes para el usuario, pero que desde cualquier otro punto de vista muestran una bonita (feas también las hay) holografía que impide ver el contenido de la pantalla.
Acabe con los mirones, deje de ser el centro de atención. Muy pronto en su óptica, el modelo para gafas.

martes, diciembre 07, 2004

Del plato a la luna

Bien pudiera ser el título de la novela inédita de Jules Verne, pero es allí donde se me ha ido el conejo desde que emigré. Según el fabulario japonés, en la luna vive (por lo menos) un conejo; y no sólo eso, sino que el roedor se pasa el año haciendo mochi (una pasta de arroz) para comérselo en año nuevo. Tanto la luna como el conejo (a pesar que hay todo el año ambos) se consideran motivos "de otoño", y durante la estación que ve caer las hojas aparecen decorando vajillas, pañuelos, cortinillas, etc... (y todo lo que se puedan imaginar).
Habría que preguntarles a Armstrong (Neil, no Louis) y a Aldrin (Edwin, no Jeremías) sobre lo que vieron realmente en la luna, y que la NASA dé de una vez una explicación convincente a los misteriosos círculos que aparecen en los campos de zanahorias de todo el mundo.
Es habitual que los infantes japoneses tengan en el colegio un conejito para cuidar (yo tenía gusanos de seda y me parecían unos bichos soberbios... la infancia... una enfermedad que se cura), de tal manera que en el imaginario popular se trata de un animal "no comestible". Les recuerdo que en Japón no se comían a las vacas hasta la llegada de los estadounidenses a finales del siglo XIX. Llegada que ha sido muy lamentada desde entonces; sobre todo por las vacas.

Revelando

, de momento con v, todo llegará. Ya sé que mi cámara es digital, y que si no hay fotos, es por pereza. Por no conectarla al ordenador. Pero en breve les pondré fotos de estos últimos días. He tenido tantos trabajos, que Hércules a mi lado es un piltrafilla de Manpower o Adecco. Esa ha sido la razón de tener esto tan abandonado, pero no se preocupen, a partir de ahora, ya me quitaré de vivir e iré escribiendo por aquí.

jueves, diciembre 02, 2004

Miguel Suzuki-Strogoff, cartero del emperador

"Japón es un país de cartas", dicen con cierto orgullo los japoneses. Y es que, a pesar de toda la tecnología punta y el (Dios lo bendiga, si existe) correo electrónico, el servicio postal ha sabido mantener su lugar (por no hablar de las abundantísimas sucursales de empresas de mensajería).

En año nuevo es preceptivo enviar una postal a las personas con las que mantienes (o quieres mantener) una buena relación. Como se trata de un número elevado que a veces supera las 300 postales o más, se suele hacer una misma postal impresa para todos. Pero ojo, las reglas de la cortesía hacen que debas escribir una frase diferente a cada uno de tu puño y letra o, al menos, firmar. (Como verán, la carta no dice absolutamente nada, solamente es un detalle).

Me resulta alucinante, ya que ni siquiera el Rey de España firma personalmente todos los títulos universitarios (que es parte de su trabajo y por el que, además, cobra), pero a las gentes de a pie se les exige cumplimentar esa labor. Además, hay que escribir las direcciones...

A las personas que han sufrido durante el año la muerte de un familiar cercano (padres, hermanos, cónyuge(s?) o hijos. Si se mueren los cuñados no pasa nada), no se les debe enviar felicitación de año nuevo, y ellos mismos te lo recuerdan. ¿Cómo?, enviándote una postal fúnebre. Así, estos días no hago más que recibir esquelas en el buzón, si eres estadístico puedes llegar a encontrarlo interesante, pero para los que no... Y aún no pudiendo decir que son buenas noticias, si que suponen un ahorro de tiempo y dinero para el remitente de postales de añonuevo.

Si por algún motivo no has podido "escribir" a todo el mundo, tienes una segunda oportunidad en febrero, cuando se escriben postales que yo clasificaría como climático-estacionales en las que se pone algo como "Este año hace mucho frío, espero que lo lleve usted bien". Por supuesto, con eso está todo dicho. No esperen preguntas sobre otros temas, y si reciben contestación, podrñan leer: "Este año hace mucho frío, espero que lo lleve usted bien".

A principios de verano se repite la jugada, con una ligera variación: "Este año hace mucho calor, espero que lo lleve usted bien". Y por supuesto, también cuenta con una segunda oportunidad a finales de verano, en la que se debe escribir: "Este año ha hecho mucho calor, espero que lo haya llevado usted bien".

También en otro tipo de ocasiones tales como bodas y/o mudanzas se envía una postal (con foto en el primer caso) para informar convenientemente de la nueva situación.

Por otra parte, también debemos considerar los regalitos preceptivos. Ahora que se acerca el fin de año, es el momento de agradecer los servicios que te han prestado los "superiores" (léase jefes, profesores, mecenas,... aunque no puedan volar) con un obsequio. Pocos días después, ya entrado el nuevo calendario, se les vuelve a hacer un regalo a las mismas personas para que "este año también sigan apoyándote". No hay nada como ser "superior", ya lo decía Nietzche.

No vayan a olvidarse de ti, a mediados de año (generalmente, julio) vuelve a presentarse la oportunidad de un nuevo regalo.

Así que ya saben, si quieren sorprender a sus amistades con alguna de nuestras bonitas costumbres niponas... Recuerden que no deben hacerlo en casa sin la supervisión de un adulto resposable.