martes, noviembre 30, 2004

Te lo juro por Hipócrates




Aquí les presento un documento gráfico prueba de mi encuentro con Black Jack. Cuando le dije que a mi burro le dolía la cabeza, le recetó una gorrita negra; y cuando le consulté el resfriado de mi muñeca vestida de azul, me recomendó darle jarabe con un tenedor. Este hombre es un genio, ¿habrá estudidado en Los "esculapios"?

Otro día les hablaré de mi fisioterapeuta de Yokohama, que con un secador de pelo te cura el resfriado y la gripe.

sábado, noviembre 27, 2004

Y volver con la frente marchita

A día de hoy, continúo con mi proceso de taurificación en el -¡olé!- gimnasio (aquí conocidos como clubs deportivos); y también continúa, y preveo que no tendrá fin, mi fascinación con el funcionamiento del vestuario.
Aquí han encontrado la manera de no molestar al usuario cerrando los vestuarios para la limpieza. La solución, fácil: no cerrar los vestuarios. Es decir, que mientras te estás cambiando de ropa, o volviendo de la piscina termal, puede aparecer la señora de la limpieza para pasar la aspiradora. Han leído bien, el personal de limpieza del vestuario masculino es un ejército de señoras de mediana edad (entendiendo por mediana la edad que transcurre entre mi madre y mi abuela).
¿Cómo evitar el escándalo?, haciendo que las señoras no levanten la vista del suelo en ningún momento. Un espectáculo entristecedor, por lo icónico de la postura. Por otro lado, espero que, además de permitirles usar gratis el gimnasio al personal de limpieza (cosa que no tengo nada clara), les pongan un fisioterapeuta para sus (inevitables) futuros problemas de cervicales.
Pensando en el vestuario femenino (ya ven, soy un pervertido), me queda la duda de si tendrán un personal de limpieza formado por eunucos. La verdad, prefiero no descubrirlo, no vaya a ser que me hagan una oferta que no pueda rechazar.
Y ya que hablamos de mujeres, comentarles que en la puerta de la cadena de electrónica y electrodomésticos adyacente a mi edificio de apartamentos había una señorita en edad de merecer subida a un pedestal cual venus-afrodita, micrófono en mano glosándonos las excelencias de los nuevos modelos de teléfonos móviles, vistiendo cortísima minifalda blanca a juego con un grueso abrigo de invierno. Se nota que hacía frío... Si quieren, aún están a tiempo de venir y pedirle su teléfono.

Cosas del otoño



Foto: Shizuka Shimoyama

Hace pocos días hice mi preceptiva visita a la peluquería. Qb house (www.qbhouse.co.jp) es una franquicia de peluquerías que por 1 000 yenes, ofrecen 10 minutos de corte de pelo. Como, últimamente, mi demanda es siempre "corto y con la máquinilla" tienen todo mi cariño y mi dinero. Ya comenté en su momento que la mayor curiosidad es la manguera aspiradora que usan para liberarte de los molestos pelillos que quedan. Además, aunque no tengan manga para leer mientras esperas como las peluquerías tradicionales (tampoco hay mucho que esperar, la verdad; y aun así, se echa de menos la clásica Interviú, sin ella no es lo mismo cortarse el pelo), a la salida, si quieres, puedes llevarte el peine de plastico a casa. Si hacen click en Recomendation en su página web, verán cómo es por dentro.


No fue suficiente mi visita que tuvieron que pelar también las riberas de nuestro querido río "Kurome" -ojo(s) negro(s)-. Ya sé que la traducción del nombre en singular puede dar lugar a equívocos, pero el agua parece limpia, y se encuentran con facilidad peces y patos nadando (unos dentro y otros por encima, pero todos vivos) por el río.


Tiempo atrás, había una espesa vegetación escoltando el curso del agua, pero han cortado por lo sano (nunca mejor dicho), incluso a los pobres arbolitos que encontraban solaz en contemplar su reflejo en el agua. Habrán dejado a más de un pobre kappa sin hogar.


Pero bueno, nos han dejado bien peinados. A mí hacia atrás, y a él, con raya enmedio.


Ya lo cantaba La marabunta:

Qué bonitas las torres rojas
en otoño cuando caen las hojas.

jueves, noviembre 25, 2004

Chúpate ésa, Harry Potter

El pasado lunes estuvimos visitando la Niten, una exposición de artistas de todo Japón que se celebra anualmente en el museo prefectural de Tokio; el abanico de géneros abarca pintura, escultura, cerámica, caligrafía y algunos tapices. Es esta exposición la que da pie a la última historia de El olmo del Cáucaso de Jirô Taniguchi.
Se extiende por varias plantas del museo y realmente es para echar la tarde. Y como no, entre tantísimas obras hay algunas maravillas. Si encima le sumamos que fuimos con invitaciones, no podía ser mejor.
Sin embargo, el verdadero espectáculo sucedió en el preimero de los trenes que cogimos de vuelta, enlazando Ueno con Ikebukuro. Con mi legendaria imparcialidad les relataré los hechos para que juzguen ustedes mismos.
(La mayoría de) los trenes y (todos los) metros en Japón tienen los asientos dispuestos longitudinalmente al vagón (en filas pegadas a la pared), así que tienes una buena panorámica de la sociedad, que abarca desde los que aprovechan para echarse una cabezadita hasta las señoritas que se maquillan hábilmente, pasando por los lectores de manga, los estudiantes ferroviarios y los moviladictos (los más habituales).
Un especimen sin catalogar tomó asiento enfrente de nosotros: Una señora que rondaría los 40 años de edad, y con un aspecto que, de tan normal, rondaba ligeramente la vulgaridad. Tras acomodarse abrió su bolso y sacó un pañuelo de papel del que arrancó una tira. Y ahí empezó el ritual: chupando levemente su índice derecho, cual aguerrida lectora de periódico, comenzaba a enrollar la tira hasta formar un churrillo blanco. Formada la herramienta, se la introducía en el oído, la hacía girar y, tras sacarla, la guardaba dentro del bolso. Acabado el proceso, volvía a rasgar el susodicho pañuelo y a elaborar el churrillo una y otra vez. La última, eso sí, dejó el churillo en el interior de la oreja aproximadamente un minuto, antes de decidirse a "guardarlo" en el bolso.
Hasta ahí podría pasar por un ejercicio de exhibicionismo higiénico, pero lo más inquietante era que cada vez que pasaba alguien por delante interrumpía su tarea, extendía los dedos índice y corazón de la mano derecha, hacía un círculo en el aire, como tomando impulso, que terminaba con un hábil movimiento de muñeca, lanzando toda la mano en la dirección en la que había pasado el individuo. Todo ello sin perder la compostura, y con la calma de aquel que repite un gesto conocido, íntimo.
A veces, antes de comenzar a trazar el círculo, se ponía la mano encima de la cabeza y se pasaba la palma extendida por delante de la cara. No pude averiguar de qué dependía, lo siento.
Una vez cumplida su misión, volvía a sus churrillos, hasta que alguien se decidiera a pasar.
Tenía gran curiosidad por saber si exportaba el gesto a su vida cotidiana y lo repetía para cada persona con la que se cruzaba por la calle, o sólo cuando tomaba asiento en el tren; y cuál fue mi alegría al comprobar que bajaba en la misma estación que nosotros. Mas lo hizo por otra puerta, y la perdí entre la multitud... o tal vez desapareció.
Locura, secta, alta magia... ustedes me dirán.

miércoles, noviembre 24, 2004

Alfredo Landia




Las gentes acuden los fines de semana a Disneylandia en busca de emociones y se fotografían con un (señor disfrazado de) ratón más falso que un dólar con la cara de Lenin. Servidor se fotografía con está chica (que les aseguro que es de verdad) vestida con su traje tradicional y también de otro landia: Tailandia.


Ahora dejen de mirarla y noten que yo estoy al lado, sólo quiero un poco de fama.

jueves, noviembre 18, 2004

El pavo




Para no ponérselo difícil, les diré que el pavo al que me refiero es el de abajo a la izquierda (¿verdad?). Por lo visto, George W. Bush ha vuelto a demostrar sus grandes valores morales, religiosos y humanitarios, y ha indultado a un par de pavos que iban a ser sacrificados para la cena del Día de Acción de Gracias. Para que vean lo democrático que es el hombre, fue una votación directa de los ciudadanos a través de la página web de la Casa blanca la que determinó los pavos que disfrutarían de la oportunidad de "volver a nacer".
El de la foto, llamado Galleta, tal vez le recordase demasiado a aquel pretzel terrorista y seguro que ha respirado con alivio al saberse libre de la dura prueba psicologicogastronómica. Su compañero era Salsa, y ambos eran más reales que el pavo televisivo del año pasado en Irak.
Si se preguntan por la extraña forma de sujetar al pavo, les haré saber que es lo que se denomina una "sujección preventiva", ya que el pavo terrorista del año pasado tuvo la osadía de picarle (murió envenenado 3 meses después, aunque la versión oficial habla de hormonas para el crecimiento). Esta medida de precaución fue sugerida por la secretaría de Seguridad Nacional.
No estaría mal ampliar esta práctica y poder indultar por intenet a algunos de los "pájaros" que tienen en Guantánamo.
Y tengan cuidado en no lesionarse lo más mínimo delante de algún marine, no vaya a ser que, en un acto de compasión, les remate jodidamente.

miércoles, noviembre 17, 2004

Su tabaco, gracias

En un programa de curiosidades acaban de hacer un pequeño reportaje sobre el "Concurso nacional de cajeras de supermercado de Japón" del cual, este año, se ha celebrado su 23ª edición. Como estoy seguro de que no pueden vivir sin él, se lo cuento.


El engendro empieza con un desfile de cajeras en sus mejores uniformes en un remedo de los desfiles olímpicos al que sigue un juramento de "juego limpio" -algo tradicional en las competiciones deportivas japonesas- que efectúa una representante. Esta vez se le olvidó el final.


A partir de ahí, cada cajera se enfrenta, detrás de un mostrador con caja electrónica, a varias pruebas, como cobrar o responder preguntas de las clientas. Absolutamente todas usan el mismo sistema: sonrisa falsa, falsísima, voz de pesadilla (como oír a un personaje de dibujos animados teniendo un orgasmo), reverencias romperiñones y construciones de cortesía estereotipadas.


Vamos, que si me atienden a mí así, seguro que no vuelvo. Recuerdo con agrado a la cajera que trabajaba en el Día situado a 100 metros de la plaza Bonanova de Barcelona, que aparte de ser amable y guapísima, me perdonaba los céntimos de euro; o a la gente de Taj Mahal, verdaderos maestros del mostrador...


Han llegado los deportes capitalistas. ¿Tendrán subvención de la embajada Norteamericana? Para compensar, ¿habrá lanzamiento de hoz y martillo en las próximas olimpiadas?


Cuando acaben de comprar, dénle ánimos a su cajera de confianza.

Por Dios, por la patria y el ¿Rey? (o por qué casarse, a veces, no es un gran negocio)

Me perdí lo de Felipe y Letizia, pero el destino me ha dado una segunda oportunidad, y es que se "nos" casa la ornitóloga más famosa de Japón: la hija del emperador. Y aquí vienen las curiosidades: ya sabrán ustedes que en Japón, (generalmente) la mujer (y no el marido) pierde su apellido en favor del de su esposo. Pero no sólo eso, sino que se entiende que entra a formar parte del clan familiar de éste, abandonando la suya natal. A efectos de ciudadanía de a pie no tiene mayor relevancia, pero con la princesa es diferente. Al abandonar a su familia por la de su marido perderá el rango de "alteza" y todos los privilegios y obligaciones que conlleva, absolutamente todo.
Ustedes ya saben (y si no, ya se enteran) que yo no soy muy monárquico que digamos (excepto si me nombran rey a mí, claro. ¿Alguien se anima? Les prometo diversión en ese caso.), pero aún me queda algo de corazón (¿quieren un poco?). Al pasar a ser una ciudadana normal y corriente, ya no podrá mantener contacto con la familia real (su familia a fin de cuentas), mas que pidiendo audiencias, y a traves de los canales oficiales, como cualquier otra persona.


Lo mismo sucede al revés. Cuando un príncipe se casa con su señora, ésta abandona a su familia y adopta estatus real. El abandono es literal, se acabaron las visitas a casa de los padres (depende de la suegra, eso que se gana el príncipe). Hay un ministerio que dicta con mano de hierro las agendas de los miembros de la famila real y decide si pueden o no realizar hasta el más mínimo detalle. Eso me lleva a pensar que, o les gusta mucho el dinero del estado, o son muy cobardes para no dar un puñetazo en la mesa y dejarse de tanta tontería.


Las tumbas de los antiguos emperadores no pueden ser visitadas por nadie. Esto ha dado pie a la especulación y ha hecho surgir numerosas teorías a lo largo de la historia. Algunos dicen que las tumbas llevan una inscripción con la estrella de David (el rey judío, no el gnomo), otros que el emperador viene de Corea (el sintoísmo parece que tiene su origen allí, y la figura del emperador va inevitablemente ligada a esta religión -donde se supone, o suponía antes de 1945- que el emperador era descendiente directo de los dioses. Les recuerdo que los borbones descienden de Hércules, y por ende, de Zeus). Pero nadie les hablará de estos temas, porque la figura del emperador es tabú. Sólo hay que escuchar las furgonetas de los partidos de ultraderecha que recorren las calles con himnos militares y recordar que todavía hay gente que se suicida por el emperador para sentir un escalofrío antesd e ir a dormir y comprobar que se ha cerrado bien la puerta.


Lo que les decía, que su futura no-majestad va a tener un nuevo tipo de pajarito que estudiar.

viernes, noviembre 12, 2004

El plátano es sensacional

Loaba el oso Balú las virtudes de esta fruta (probablemente por presiones a Disney del lobby representante de los importadores de plátano a los EE.UU.) y es cierto que en Japón es la más barata, y por ende, seguramente la más consumida, pero eso tiene poco que ver con el tema de hoy.
Sin embargo, muchos chinos no lo ven tan claro según me comentaba hoy mi amigo Ryû, un chino amable, hablador, generoso y que gusta de elogiar la vida en China, donde parece que todo es barato y la gente es maravillosa (aunque ayer un submarino nuclear chino entró en las aguas territoriales japonesas. Eso en política internacional debe de ser como mirarles las bragas a las chicas por debajo de la falda, porque el gobierno japonés se ha enfadado mucho).
Ya hace tiempo que muchos chinos emigran a occidente; sobre todo (y aun habiendo tanto donde elegir) a los EE.UU.. Allí se casan y tienen hijos, que crecen y estudian en el país de acogida, de donde adoptan sus costumbres.
Los chinos residentes en China les llaman "bananas", porque son amarillos por fuera, pero blancos por dentro. Y muchos abuelos advierten a sus nietos emigrantes "¡No te conviertas en un banana!"; y tiemblan de pensar en China convertida en una República Popular Bananera (Popular, gracias a Buda, en el sentido de izquierdas, claro).
Así que, entonces, yo seré como Humpty Dumpty, un huevo.

martes, noviembre 09, 2004

Como un toro

No, no les voy a hacer un análisis sociocultural desde el punto de vista de Jesulín de Ubrique. Resulta que nos acabamos de apuntar al gimnasio, y espero que ése sea el resultado, aunque sin los cuernos.
Los japoneses que trabajan de cara al público tienen un manual de comportamiento que varía en función de la empresa, pero en el que detallan todo, todo, todo. Porque si no, por lo visto la gente protesta. Y yo me pregunto si es que tienen mucho tiempo libre, porque al apuntarnos nos leyeron el maldito folleto con las instrucciones y recomendaciones de uso, pero el primer día, con la excusa de enseñarnos el funcionamiento del gimnasio, las máquinas, etc., ¡nos lo volvieron a leer! ¡y más despacio!
Uno que no había visto hoja verde en su vida, pues se queda maravillado de tanta máquina y tanto cacharro deportivo. Aunque lo más divertido sea lo más simple y común: la báscula (he perdido desde que he venido a Japón), el aparato para tomar la tensión (baja, bajísima), el aparato para medir la altura (mido por lo menos un centímetro menos de lo que pensaba. Sin embargo mi mujer ha crecido, ¡a su edad!) y otro que calcula el porcentaje de grasa del cuerpo (normal).
Si ustedes piensan que el gimnasio está lleno de bellezas esculturales que trabajan su cuerpo hasta la extenuación, están equivocados, al menos en Japón. El 85% de los usuarios son abuelas (una pequeña fracción se queda en señoras maduras) y del 15% restante, tres cuartas partes son abuelos. También puede ser que en el turno de mañana (que es el más barato) sólo vayan los jubilados, pero en Japón es un poco raro.
Mención aparte merece la piscina. La temperatura del agua es ideal, nada de shocks fríos y retemblores al entrar. Calentita, como debe ser, y acompañada por un jacuzzi (sin rubias, ni champán), una piscina de hidromasaje y una sauna. A esta última no le veo la gracia. El calor no es insoportable, pero la humedad es asfixiante.
Hoy he acompañado a mi señora a la clase (gratuita) de baile latino. Es triste ver cómo todas las abuelas bailan mejor que yo, pero me consuelo sabiendo que soy (junto a mi mujer) la única persona que entendía la letra de las canciones... Triste, ¿verdad?
Pero el detalle más ridículo y sorprendente es el vestuario masculino (al femenino no me dejan entrar). La enorme mayoríade los señores, una vez desnudos y encaminados a la ducha, colocan la toalla, una bolsa, o las manos delante de la entrepierna para no asomar ni el mínimo resquicio de su pene y sus testículos. No es que tenga ningún interés personal ni urológico en contemplar la dotación de cada uno (más bien al contrario), pero me parece ridículo el que unos señores que se suponen adultos sigan jugando al "no me veas la pilila, Maripili".

domingo, noviembre 07, 2004

Lázaro de Tokio

La picaresca no debe de ser un género tan "español" como dicen en el colegio por lo visto estos últimos días. A pesar de que Japón tiene uno de los índices de criminalidad más bajos del mundo, abundan las historias de timadores y timados. Desde la del señor que va de casa en casa, diciendo que es policía o de la compañía de seguros, pidiendo dinero porque el hijo de los dueños ha sido responsable de un accidente de tráfico en el que ha muerto un recien nacido a cuya familia hay que indemnizar, hasta la carta que recibió mi suegra de una compañía telefónica exigiendo el pago de una deuda a riesgo de ir a los tribunales. En el primer caso, el susodicho hombre es tan policía como el pluriempleado padre de uno de mis compañeros de colegio, principalmente dependiente de unos grandes almacenes, pero a la vez, policía, ninja y Superman. En el segundo, la compañía es, por supuesto, falsa, y la deuda inexsistente, pero como no piden una cantidad de dinero concreta, la policía no puede hacer nada (o eso dicen).
Por otra parte, también están en el mundo los que venden un pedacito de luna, los derechos de edición de El Quijote, la torre de Tokio, las torres gemelas o el coliseo Romano. Yo tengo en mi poder Nôtre Dame de París y la torre Eiffel, si alguien está interesado...
Los abuelos tienen su propio sector especializado del timo, que por lo visto está en alza. En la calle peatonal que está cerca de la estación de Kiyose abrieron hace unos meses una "tienda" de productos naturales y/o para mejorar la salud. En el interior había varias filas de sillas plegables enfrentadas a una tarima sobre la que pendía una pizarra de plástico. Los escaparates, por contra estaban rodeados de estanterías con proúctos y carteles.
Debían de dar algo, porque siempre había colas de abuelos para entrar a las "conferencias explicativas". Ya saben que los abuelos, si dan algo, son incluso peores que yo, y miren que ya es decir...
Shizuka me vaticinó que la tienda duraría tres meses y que luego se trasladaría a otro sitio con otro nombre. Por lo visto, algo bastante frecuente, pero que los abuelos no son capaces de resistir. Como los conejos y las linternas. Los conferenciantes (cual charlatanes de los de antes, pero con más infraestructura) explican las virtudes de sus productos, que valen un pastón y algunos "abuelos gancho" "compran" y así el resto se anima, como si abrieran el baile con España cañí (Japón cañí).
Tras la mudanza, se ha abierto en el mismo local otra peluquería (ya hay, por lo menos, 6 en menos de 150 metros). Así que, esos abuelos a los que les pelaron la cartera y que, aún así, no se les levanta (pero seguro que en un par de meses sí, porque ese producto era buenísimo...), podrán pelarse también la cabeza (si es que no la tienen ya naturalmente pelada) en un sitio nuevo, caro y muy elegante. Igual hasta les venden un crecepelo, para que vuelvan más a menudo.

miércoles, noviembre 03, 2004

Voto... a bríos

Menudo día me están dando las elecciones estadounidenses. Lo siento, pero soy un adicto a estas cosas.
Debo decir que la mejor cobertura es la que hace el periódico El mundo en su versión electrónica. Actualiza los datos con mayor velocidad que el resto de medios y no se ha equivocado. Con el resto de medios me refiero a los demás periódicos españoles, las páginas de la BBC y CNN y todas la televisiones japonesa, que a veces tardan más de hora y media en dar lo que ya aparecía en El mundo, e incluso más tiempo. También se han dado datos erróneos., como los que están diciendo ahora mismo... en fin.
Cantaba Sergio Makaroff hace 4 años: "Bush, Bush, Bush, Gore, Gore, Gore. No sé cuál es mejor, no sé cuál es peor. ¿Quién nos meterá en el tunel del horror?". Igualmente, yo no creo que me haga del club de fans de Mr. Kerry, pero su velocidad para destruir el mundo será algo menor que la del "amigo" George W..
Quedan 11 días de risas... que pueden acabar en llanto. Y les diré que Ohayô en japonés significa "Buenos días" (literalmente "Es temprano"). Pues eso, que es temprano.

lunes, noviembre 01, 2004

Estupor y temblores

Los terremotos de la semana pasada han dejado Niigata hecha un desastre. No me refiero al Shinkansen descarrilado y a los edificios hundidos, sino al desastre humano que se vive ahora. Hay mucha gente que lo ha perdido todo y viven refugiados en polideportivos.
En la puerta de la estación, cada día hay una organización diferente pidiendo donativos para paliar los efectos en Niigata: los funcionarios del ayuntamiento, la asociación de jóvenes, etc.... También hay un sistema de donación telefónica automática. Si llamas al número indicado, la compañía de teléfonos destina una cantidad de dinero X a esa causa. Quiero decir, que luego te lo cobra en el recibo, pero que va directamente, sin bancos ni números de tarjeta. Rápido y anónimo.
Salió en los periódicos españoles, una madre y dos hijos fueron encontrados vivos dentro de su coche, tras llevar cerca de cuatro días sepultados por rocas y lodo. Al final, el único que sobrevivió fue uno de los niños, que se ha convertido en poco menos que el huérfano nacional. Afortunadamente, su padre y sus abuelos están bien. En la tele sale cada dos por tres, incluso dieron sus primeras palabras en el hospital donde decía qué le apetecía comer, y también el día en el que empezó a preguntar por su medre y su hermana.
Y si a la criatura le salvó la vida el coche, todo lo contrario pasó con una abuela. Con la casa destruída, no le quedó más remedio que irse a vivir al coche. Por lo visto, la mujer sólo salía para mingitar y acabó muriendo del síndrome de la clase turista.
Por otra parte, mi ciudad ha tenido el dudoso honor de salir en la tele. Digo esto porque ha sido en la versión japonesa de "Quién sabe dónde", hablando de un joven de 21 años que lleva un mes desaparecido. Seguiré informando.